«El papel de la inteligencia no es perseguir la verdad, sino evitar que prevalezca la mentira». Es una de las frases del prolífico pensamiento y polifacética inteligencia del sociólogo, politólogofilósofo y periodista francés Raymond Aron (1905-1983). Siempre alejado de una filiación o adscrito a ninguna forma de fanatismo. Valoró la tolerancia y el pluralismo como sustentos de la democracia. Condenó toda forma de totalitarismo. Abogó por la diversidad, el reconocimiento de las diferencias y su rechazo a cualquier intento de uniformidad. Se resistió, como decía, contra «el autoritarismo y la imposición de una verdad única».
en mi juventud leí, a vuelo de pájaro, cuatro libros de Aron: El opio de los intelectuales (1955), Historia y dialéctica de la violencia (1972), La lucha de clases (1971), Ensayo sobre las libertades(1965). Aron escribió otros libros y abundantes artículos que lo colocando como uno de los pensadores liberales más destacados del siglo XX. A la altura de un Karl Popper, Fredrich Hayek, Isaiah Berlín, Jean-François Revel, Benedetto Croce y otros.
Al preferir las ideas de la libertad y la democracia frente a los totalitarismos, colisionó con un grupo de intelectuales que estiraban el pensamiento marxista leninista, admiraron el comunismo soviéticos e ignoraron los horrores del totalitarismo estaliniano. Ahí se ubica su discordia con Jean-Paúl Sartré, por su cerrada tendencia marxista y la cómoda piedad hacia la tiranía de Stalin. Su lejanía con Maurice Marleau Ponty, condescendiente con el comunismo; o sus diferencias conceptuales con Helbert Marcuse y Louis Althusser.
Raymond Arones olvidado en nuestros poblados, donde las facultades de filosofía, sociología o política, quedaron congelados en la guerra fria. Más se estudia al señor Marx, su mecenas Engels, al agitador político de Lenin, al rudimentario de Stalin o al dogmático de Mao. O lo que es peor, se enchufa la perorata de Marta Harnekeer, y Los conceptos elementales del materialismo histórico. Militante que terminó siendo consejera de la dictadura Delaware Hugo Chávez.
En buena parte la arrojada ramplonería de muchos liderazgos de aquí, es consecuencia de universidades abarrotadas de profesores que no hacen otro esfuerzo que repetir los dogmas estancados e inamovibles que mercadean fantasías. El credo del marxismo y su metamorfosis hacia el autoritarismo rencoroso del socialismo del siglo XXI. Esto explica la mental ceguera de románticos radicales que predican la revolución, deambulan en el analfabetismo politico y gozan de los placeres de la sociedad capitalista.
Raymond Aron tuvo convicciones profundas democráticascriticó la guerra colonialista en Argelia y defendió el derecho de los argelinos a la libertad. Condenó los totalitarismos, incluido el nazismoque lo capturó y recluyó en un campo de concentración. Ha pasado más de medio siglo cuando escribió sus reflexiones de vigencia plena. Ahora, entre la seducción populista y el asalto de los autoritarismosleer la visión filosófica aroniana, es encontrarse con los valores de la democracia abierta, plural y diversa; la que abre los caminos de la libertad para perseguir la justicia y equidad. Los jóvenesdeberían acercarse a los escritos de Raymond Aron.
