El Kremlin rechazó este martes a entregar pruebas que respalden las acusaciones del supuesto ataque ucraniano con drones contra una de las residencias del presidente ruso, Vladimir Putin, y anunció que su postura en las negociaciones sobre el conflicto en Ucrania sufrirá un “endurecimiento”.
“Las consecuencias se traducirán en un endurecimiento de la postura negociadora de la Federación de Rusia”, dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa diaria.
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“No creo que deba haber pruebas si se lleva a cabo un ataque con drones tan masivo que, gracias al trabajo bien coordinado del sistema de defensa aérea, fue derribado”, añadió a los periodistas, tras la exigencia de Kiev para que Moscú presentara indicios de la supuesta agresión.
Por su parte, el gobierno ucraniano aseguró que Moscú no ha entregado “pruebas plausibles” que respalden su afirmación de que Kiev lanzó el ataque.
Trump y Zelenski. Foto:Getty Images vía AFP
“Ha pasado casi un día y Rusia aún no ha proporcionado pruebas plausibles de sus acusaciones sobre el supuesto ‘ataque de Ucrania a la residencia de Putin’. Y no lo harán. Porque no hay ninguna prueba. No se produjo ningún ataque de ese tipo“, aseguró el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andrii Sibiga, en la red social X.
El dirigente ucraniano, Volodimir Zelenski, calificó el lunes la acusación de Moscú de “mentira” que, según dijo, busca preparar el terreno para llevar a cabo nuevos ataques contra Kiev y “minar” los esfuerzos diplomáticos liderados por Estados Unidos para poner fin al conflicto desencadenado por la invasión rusa de 2022.
“No está bien”, dijo sobre el ataque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, periodista en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, y añadió que estaba “muy enfadado por ello”.
“Es un período delicado. Este no es el momento adecuado”, añadió.
Vladimir Putin, presidente de Rusia, durante su tradicional rueda de prensa anual. Foto:AFP
Las acusaciones de Moscú siembran dudas sobre el futuro de las negociaciones diplomáticas que se desarrolla desde noviembre para intentar poner fin al conflicto más mortífero en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
En un comunicado, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que Ucrania lanzó por la noche 91 drones contra la “residencia oficial” del presidente ruso en la región de Nóvgorod. No obstante, aseguró que todos los aparatos fueron derribados por la defensa aérea.
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Este ataque, prosiguió, “se llevó a cabo en plena fase de intensas negociaciones entre Rusia y Estados Unidos sobre la resolución del conflicto ucraniano y no quedará sin respuesta”.
“Aún otra mentira de la Federación de Rusia”, denunció el mandatario ucraniano durante un intercambio virtual con periodistas. “Ellos (Rusia) no quieren que termine la guerra”, zanjó.
Un soldado ruso en la ciudad de Síversk, en la región de Donetsk, Ucrania. Foto:@cym27s/X
Paralelamente, Putin mantuvo el lunes una conversación telefónica con Trump para intercambiar impresiones sobre los avances de las negociaciones tras la reunión del domingo en Florida entre el magnate y Zelenski. La conversación fue “positiva”, indicó la Casa Blanca.
Sin embargo, según el consejero diplomático del Kremlin, Yuri Ushakov, Putin dijo a su homólogo estadounidense que la posición de Rusia sobre “ciertos acuerdos alcanzados en la fase anterior” y sobre las soluciones planteadas serían “reexaminadas” tras el “ataque terrorista” de Kiev.
Zelenski y negociadores de Kiev mantuvieron el lunes una conversación telefónica con el enviado estadounidense Steve Witkoff sobre los próximos pasos de las negociaciones.
El presidente ucraniano afirmó más temprano el lunes que Estados Unidos ofrecía a Kiev garantías de seguridad “sólidas” frente a Moscú por 15 años prorrogables.
Asimismo, Zelenski consideró que la presencia de “tropas internacionales” en Ucrania, una posibilidad que el Kremlin haya descartado en el pasado, supondría una garantía de seguridad necesaria y “real” que reforzaría la confianza de los ciudadanos y de los inversores ante el riesgo de una nueva agresión rusa.
La nueva versión del plan para poner fin al conflicto propone que el frente quede congelado en las posiciones actuales y no ofrece ninguna solución inmediata a las reclamaciones territoriales de Rusia, que controla cerca del 20% del territorio ucraniano.
Donald Trump y Zelenski durante su reunión en Florida. Foto:Getty Images vía AFP
La versión anterior del esquema presentado por Washington hace casi un mes fue enmendado a petición de Kiev porque lo consideraba demasiado favorable a Moscú.
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El nuevo documento también deja fuera dos exigencias clave del Kremlin: la retirada de las tropas ucranianas de la región de Donetsk, en la cuenca industrial del Donbás, en el este del país; y que Ucrania se compromete legalmente a no adherirse a la Otán.
Según Zelenski, Quedan dos temas sin resolver: el funcionamiento de la central nuclear de Zaporiyia, en el sur de Ucrania, y la cuestión territorial.
*Con información de AFP
