El operativo para capturar al narcotraficante uruguayo Sebastián Marset culminó este sábado con su traslado definitivo a una prisión de alta seguridad en Estados Unidos, un hecho que provocó la afectación económica superior a los 15 millones de dólares al narcotráfico.
La cifra de la afectación, detallada por el Gobierno boliviano, es el resultado de una serie de allanamientos y secuestros de activos que servían como columna vertebral para el Primer Cartel Uruguayo (PCU). Entre los bienes confiscados destacan bienes inmuebles y aeronaves, propiedades de alto valor y naves utilizadas para el transporte de sustancias, vehículos de lujo, una flota de alta gama que servía para el desplazamiento y lavado de activos, armamento y logística y equipamiento táctico de grueso calibre que blindaba sus operaciones en territorio sudamericano.
El traslado de Marset a territorio estadounidense marca el cierre de una cacería que se expande por varios países. Tras haber burlado a las autoridades en reiteradas ocasiones, llegando incluso a jugar fútbol profesional bajo una identidad falsa en Bolivia, el “gerente del narcotráfico” ahora se enfrenta a la justicia federal. Su llegada a una cárcel de máxima seguridad este sábado garantiza que el líder regional sea procesado bajo cargos de conspiración y tráfico internacional.
Marset Cabrera no solo está señalado por el tráfico de toneladas de cocaína a través de la hidrovía Paraná-Paraguay hacia Europa, sino que arrastra un historial criminal sombrío. Se le vincula directamente como el presunto cerebro detrás del asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci en 2022, un acto que puso a su organización en la mira de las principales agencias de inteligencia del mundo.
El hombre fue detenido la madrugada del viernes en un domicilio ubicado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
