Luego de eliminar y dejar en vergüenza al Real Madrid en los octavos de final de la Copa del Rey, el Albacete Balompié volvió a instalarse en el centro de la escena del fútbol español. Más allá de su reciente hazaña copera, el club manchego también despierta recuerdos ligados a figuras históricas del fútbol sudamericano, entre ellas la máxima referencia del balompié boliviano: Marco Antonio El Diablo Etcheverry.
La leyenda de La Verde dejó su huella en el fútbol europeo durante la temporada 1992-1993, cuando dio el salto desde el continente americano para incorporarse al Albacete, en una etapa clave tanto para su carrera como para la historia de la selección boliviana. Antes de su llegada a España, Etcheverry ya había brillado en clubes de renombre como Bolívar, Oriente Petrolero, DC United, Emelec, Barcelona de Guayaquil, Colo Colo y América de Cali, consolidándose como un futbolista distinto.
Su experiencia en el fútbol español resultó determinante en su proceso de maduración futbolística, ya que se produjo apenas un año antes de la histórica clasificación de Bolivia al Mundial de Estados Unidos 1994. En ese sentido, el paso por Albacete le permitió competir en una liga exigente y sumar roce internacional, factores que serían fundamentales en su rendimiento.
Aunque su estadía fue breve, Etcheverry disputó 15 partidos oficiales con el Albacete y convirtió dos goles, dejando una imagen positiva entre los aficionados y reafirmando su condición de referente boliviano en el exterior. Un recuerdo que hoy vuelve a cobrar vigencia con el resurgir del manchego.
