La declaración de “guerra abierta” por parte de Pakistán y los bombardeos sobre territorio afgano provocaron este viernes una inmediata reacción internacional. Gobiernos y organismos multilaterales instalaron una Kabul e Islamabad a detener los combates, proteger a los civiles y regresar a la vía diplomática.
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China, Rusia, Alemania y Naciones Unidas coinciden en anunciar que la confrontación puede desestabilizar aún más una región ya marcada por tensiones fronterizas, crisis humanitarias y amenazas extremistas.
China instala a la moderación y ofrece mediación
El Gobierno de China afirmó que está mediando “a través de sus propios canales” para aliviar las tensiones y se mostró dispuesto a seguir desempeñando “un papel constructivo” tras la reciente escalada militar.
El portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, expresó que Pekín está “profundamente preocupado” y “apenado por las víctimas” de los enfrentamientos. Advirtió que si el conflicto continúa o se intensifica “traerá daños y pérdidas a ambas partes”, y pidió a Islamabad y Kabul “mantener la calma y ejercer moderación”.
China instó a resolver las diferencias mediante el diálogo y la negociación, ya alcanzar un alto el fuego “lo antes posible”. Asimismo, reiteró que se opone “firmemente al terrorismo en todas sus formas”, una cuestión central en la relación entre ambos países vecinos.
Personal de seguridad talibán junto a un cañón de artillería. Foto:AFP
Pekín, hay que recordar, tiene intereses estratégicos en la región. Mantiene una estrecha alianza con Pakistán, socio clave en la iniciativa de la Franja y la Ruta y en el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), y ha exigido en reiteradas ocasiones garantías tras ataques contra trabajadores chinos en suelo pakistaní.
Desde el regreso de los talibanes al poder en 2021, Pekín ha desarrollado además una relación pragmática con Kabul centrada en la cooperación en materia de seguridad y en la protección de sus intereses económicos.
Rusia llama a abandonar la ‘peligrosa confrontación’
El Ministerio de Exteriores de Rusia instó a Afganistán y Pakistán, “ambos amistosos” para Moscú, a cesar las hostilidades y regresar a la mesa de negociaciones.
La portavoz de la diplomacia rusa, María Zajárova, expresó preocupación por “la aguda escalada de los enfrentamientos armados entre el Emirato Islámico de Afganistán y la República Islámica de Pakistán”, y denunció que hay bajas en ambos bandos, incluidos civiles.
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“Instamos a Afganistán y Pakistán (…) a abandonar esta peligrosa confrontación y regresar a la mesa de negociaciones para resolver todas las diferencias por medios políticos y diplomáticos”, señaló la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Sajárova, en un comunicado publicado en Telegram.
Tras el aislamiento internacional derivado de la guerra en Ucrania, el Kremlin reforzó sus contactos con Kabul. A finales de enero, Afganistán confirmó conversaciones con autoridades del Ministerio de Defensa ruso para cooperar en seguridad regional, especialmente en Asia Central, un asunto clave para Moscú ante la amenaza del terrorismo yihadista y el narcotráfico.
Rusia es actualmente el único país que reconoce oficialmente al Gobierno talibán y dejó de considerar al grupo que lidera el país islámico un grupo terrorista en abril de 2025.
La ONU pide contención ante una región ‘extremadamente tensa’
Desde Naciones Unidas, el relator especial para Afganistán, Richard Bennett, pidió “calma y contención” y advirtió que una guerra abierta podría tener graves consecuencias regionales.
En rueda de prensa, subrayó que “toda la región está extremadamente tensa”, recordando la inestabilidad también en la frontera afgana con Irán. “Afganistán, de cierto modo, está atrapado en el medio”, señaló, al tiempo que alertó de que quienes suelen sufrir las consecuencias son los civiles.
“Recientemente estuve en Pakistán y hablé con afganos allí que temen enormemente por su futuro, creen que regresar a su país supondrá no solo una vida en la pobreza, sino que, para ciertos grupos como activistas, periodistas o exmiembros de las fuerzas de seguridad supone un riesgo real de represalias”, comentó.
Soldados pakistaníes cargan el féretro de un miembro del personal de seguridad. Foto:AFP
Bennett mostró especial preocupación por el impacto en los refugiados y desplazados. Solo en 2025, 2,7 millones de afganos regresaron desde Irán y Pakistán, muchos de ellos de forma forzada, una práctica que expertos de la ONU han condenado reiteradamente.
El relator presentó además ante el Consejo de Derechos Humanos un informe sobre las graves dificultades que enfrentan mujeres y niñas en el acceso a la salud en Afganistán, donde desde 2024 han vetado el acceso a estudios médicos y no pueden ser atendidas por hombres. Denunció que las políticas de género del régimen talibán “prueban que las autoridades están cometiendo crímenes contra la humanidad”.
Alemania se suma a la preocupación internacional
El Gobierno de Alemania también expresó su inquietud por los combates. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Kathrin Deschauer, afirmó que Berlín observa la situación “con mucha preocupación”.
Alemania se sumó al llamamiento a la desescalada formulado por el secretario general de la ONU, António Guterres, quien instó a las partes a cumplir sus obligaciones en virtud del derecho internacional y garantizar la protección de los civiles.
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Según datos oficiales, varias decenas de ciudadanos alemanes residen en Afganistán y varios centenarios -sin llegar al milar- en Pakistán, lo que añade un componente de seguridad consular a la preocupación de Berlín.
CAMILO A. CASTILLO – Subeditor Internacional – X: (@camiloandres894)
Con información de EFE y AFP
