Beatriz Flores vive en la comunidad de Aramasí, en el Municipio de Villa Rivero, en el valle alto de Cochabamba. En los últimos meses, el acceso a saneamiento básico cambió su calidad de vida y la de su familia. Sentada en el patio de su casa, su sonrisa refleja su alegría al ser parte del proyecto YAKU.
“Para mí (los integrantes del proyecto) son unos enviados de Dios, porque han llegado cuando estaba muy enferma, pero me dijeron ‘tú puedes’ y me han ayudado a construir mi bañito”, cuenta.
Beatriz y sus vecinos son beneficiarios del Proyecto “Cerrando brechas: agua y saneamiento para barrios periurbanos en Bolivia” YAKU, ejecutado por Hábitat para la Humanidad Bolivia, y que cuenta con el financiamiento de JTI. Este jueves se realizó la entrega oficial de los nuevos espacios y, en una jornada muy emotiva para los pobladores, las autoridades y los representantes de las instituciones que ejecutaron y apoyaron el proyecto, con la convicción de que pueda convertirse en una alternativa para otras comunidades.
El objetivo es promover soluciones de saneamiento que protejan el medio ambiente y la salud de las comunidades vulnerables y el proyecto desarrollado en Aramasí forma parte de una estrategia integral que incluye educación en higiene y gestión sostenible del agua potable y alcantarillado. Este se desarrolla en comunidades rurales y barrios periféricos de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.
Julio Aramayo, director de Hábitat para la Humanidad Bolivia, destacó hoy durante una visita técnica el impacto del proyecto que se ha desarrollado con el apoyo de la corporación japonesa JIT, que donó 1,5 millones de dólares para ejecutar obras en diferentes regiones del país.
Por su parte, el gerente de Servicios Básicos de Hábitat para Latinoamérica, Uver Villalobos, se enfatizó en la importancia de contar con diversos financiadores interesados en desarrollar mejores sistemas de saneamiento básico, con la premisa de que sean sostenibles.
Respuestas concretas para problemas reales
En el valle alto cochabambino, como consecuencia de la dispersión de la población, la gran mayoría de las comunidades no cuenta con redes de alcantarillado y es muy probable que tarden muchos años en acceder al servicio. Por ello, la solución que se aplica en la zona es saneamiento descentralizado a través de biodigestores.
Leonardo González, responsable de infraestructura y construcción de la regional Cochabamba de Hábitat para la Humanidad, explicó que “los biodigestores se están implementando en Sudamérica, en países como Uruguay y Argentina, pero aún son poco conocidos en Bolivia”,
Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en el censo 2024 solamente 314 pobladores de Villa Rivero tenían acceso a una red de alcantarillado de un total de 8.599 habitantes. Un reflejo de que en las comunidades alejadas es imprescindible mejorar la calidad de vida con proyectos innovadores como los que impulsa YAKU.
“Mi esposo nunca pensó que nos iban a ayudar así, tanto. Por eso estamos muy agradecidos a YAKU, también a Hábitat para la Humanidad. Ahora podemos estar limpios, tener la casa limpia, lo que nos ayuda a tener ganas de salir adelante”, aseguró Beatriz, que este viernes también recibió los manuales para garantizar un adecuado manejo del biodigestor.
El proceso avanza
Desde hace tres años, Hábitat para la Humanidad Bolivia llega a comunidades rurales y barrios periféricos con proyectos que permiten acceder a agua potable y saneamiento básico, en función de las necesidades y costumbres locales. En el caso de Villa Rivero, se priorizó la construcción de baños y la instalación de biodigestores.
“Es verdad que nos falta motivar un poco a la gente para que se anime porque no es solo escarbar un pozo de absorción”, explica González. “En el municipio de Villa Rivero hemos implementado 19 biodigestores, en el Municipio de San Benito tenemos 15 familias y en el Municipio de Arani son 12 familias, totalizando 46 familias beneficiadas” en la zona, explicó.
El proyecto permitió instalar los biodigestores en viviendas de familias que no podían construir cámaras sépticas convencionales. Estos sistemas permiten procesar los residuos y reutilizar los lodos esterilizados como abono; una solución especialmente útil en áreas rurales con producción agrícola.
Tres componentes para vivir mejor
Para concretar el proyecto, fue fundamental el apoyo de la alcaldía y de los comunarios. El municipio apoyó con la logística y la difusión del proyecto entre los distintos sectores, además de entregar algunos materiales -como inodoros o lavamanos-, mientras que los pobladores construyeron los espacios donde hoy funcionan los baños.
El objetivo es que esta experiencia se vaya replicando y se haga realidad el deseo de Beatriz: “Quisiera que mis vecinos tengan lo que yo tengo ahora, esta alegría tener baño y gozar de una ducha”.
