La ciencia española ha vuelto a demostrar el gran talento que tenemos en nuestro país y del que nos tenemos que sentir orgullosos. Uno de los nombres más reconocidos sin duda es el de Mariano Barbacid que justo a su equipo ha conseguido algo inaudito hasta ahora: no dejar rastro del adenocarcinoma ductal de páncreasuno de los que tiene peores pronósticos. Pero hay matices a tener en cuenta.
Un cáncer resistente. Si hay algo que se teme dentro de la medicina es el diagnóstico de un cáncer que afecta al páncreas por su gran mortalidad debido a que es difícil diagnosticarlo de manera precoz y sobre todo por su resistencia a los tratamientos. Por eso, cuando el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) publica es PNAS que ha logrado eliminar estos tumores en ratonesel mundo científico gira la cabeza.
El equipo liderado por Mariano Barbacid ha conseguido lo que técnicamente se denomina una “regresión completa y duradera”. O dicho en palabras llanas: han curado a los ratones. Pero antes de lanzar las campanas al vuelo, hay que leer la letra pequeña de la biología: esto es un hito preclínico, no una terapia lista para humanos.
Una terapia triple. Hasta ahora, atacar al cáncer de páncreas era como intentar detener un coche cortando un solo cable, puesto que el tumor tenía rutas alternativas disponibles para poder evadir al tratamiento y seguir desarrollándose. Pero ahora el equipo de Mariano Barbacid ha ido enfocado a cortar todas las rutas posibles.
Para ello han creado una terapia encaminada a atacar simultáneamente tres puntos críticos de tumor. De manera técnica, han usado tres fármacos para inhibir su vía de crecimiento, como es KRASla vía de escape en la proteína EGFR y también el ‘escudo’ con el que contaba al eliminar la proteína STAT3 que es clave para la resistencia tumoral.
El resultado. Al combinar los tres, lograron eliminar los tumores en modelos de ratón, incluyendo modelos PDX, que son ratones a los que se les ha implantado tejido tumoral de pacientes humanos. Lo más sorprendente es la durabilidad: más de 200 días sin rastro de la enfermedad tras finalizar el tratamiento, y sin toxicidad aparente.
No habrá lista para mañana. Cuando surge esta noticia la emoción es evidente en diferentes campos de la ciencia y también en la sociedad en general, pues hablamos de un cáncer que ha destruido a muchas familias. Pero la realidad es que la ciencia no va tan rápido como querríamos y este tratamiento. Todavía tiene mucho camino por recorrer hasta llegar a las unidades oncológicas de los hospitales. Si es que todo sale bien.
Su principal barrera. Existen tres barreras fundamentales que explican por qué, un ensayo clínico podría tardar en torno a tres años en arrancar para esta triple terapia. La principal está en que de los tres componentes que se usan en este cóctel solo uno, que es afatinibestá aprobado y comercializado. Y esto es un problema grave.
RMC-6236 es el otro medicamento que ahora mismo se encuentra ahora mismo en un ensayo clínico para probar su seguridad y eficacia. Pero el caso de SD36, uno de los fármacos más importantes, es aún más incipiente puesto que ahora mismo no está aprobado por ninguna agencia de regulación. Esto nos recuerda que convertir un compuesto experimental en una pastilla segura para humanos lleva tiempo y mucha burocracia regulatoria.
El problema de la toxicidad. Pero más allá de esto, hay que tener en cuenta que un ratón y un humano tiene muchas diferencias en su organismo. Esto hace que lo que un ratón tolera, un humano a veces no. De esta manera, todavía queda ver el efecto real sobre los humanos de esta terapia triple y de la toxicidad que presenta, aunque el buen resultado en ratones abre una puerta a la esperanza ya la necesidad de seguir apostando por la ciencia y el talento español.
La sombra de la resistencia. Carmen Guerra, investigadora del CNIO y coautora del estudio, ha puesto el dedo en la llaga: ya han identificado mutaciones que confieren resistencia a esta triple terapia. Esto significa que, incluso si llega a funcionar en humanos, es probable que no sea una solución definitiva para todos los pacientes.
Y es que el cáncer de páncreas en términos coloquiales tiene mucha mala leche. Esto hace que sea realmente heterogéneo, por lo que aunque un tratamiento funcione para un paciente, para otros no es igual.

Un hito español. Pese a todos estos matices que son necesarios para bajar los pies a la tierra, lo que ha conseguido el equipo del CNIO es extraordinario y nos recuerda lo importante que es apostar por la ciencia. hecho en españa con una mayor financiación. El hecho de que el cáncer de páncreas sea un auténtico cementerio de fármacos que funcionan en el laboratorio y caído en el hospital da mucho peso para conseguir una reversión completa en los modelos animales.
Paciencia. ¿Qué esperamos ahora? Hay que tener paciencia. La ciencia avanza paso a paso, con una gran cantidad de burocracia detrás que le pone un freno extra. De esta manera, ahora toca buscar financiación, esperar que los fármacos experimentales alcancen sus propias regulaciones y diseñar un ensayo clínico que demuestre si este milagro en animales también se desarrolla en humanos y sin efectos secundarios intolerables.
En definitiva, es un gran paso, sí. Pero la meta todavía está lejos.
En Xataka | El tratamiento más inesperado contra el cáncer está en la luz LED, y está dando buenos resultados
