
El simple hecho de pensar en tener una pantalla de 10 pulgadas en el bolsillo era ciencia ficción hasta hace muy poco tiempo. Este avance es el paso adelante más importante dado por los plegables triples, un formato de móvil que no es muy común en el mercado pero en el que ahora se ha embarcado Samsung con el lanzamiento de su primer plegable triple.
Este avance es el resultado de años de innovación, donde los ingenieros han tenido que repensar la física de los materiales para crear dispositivos capaces de doblarse dos veces sin perder su integridad. Ante un diseño tan complejo, es natural preguntarse sobre la confiabilidad y la construcción interna de estos aparatos, y Samsung ha compartido en su canal de YouTube cómo se realiza paso a paso un proceso industrial que demuestra un alto grado de maestría técnica.
Un esqueleto de doble bisagra perfeccionado por láser
La clave del Galaxy Z TriFold reside en sus bisagras, denominadas Armor FlexHinge por Samsung. Estas piezas no son idénticas, ya que se utilizan dos bisagras de tamaños diferentes que trabajan en conjunto y gestionan el movimiento del plegable. Su instalación se realiza mediante procesos automatizados muy atractivos que ensamblan el metal y la bisagra con una precisión milimétrica.
Tras el montaje del esqueleto, la atención se centra en la pantalla de 10 pulgadas del TriFold. Se utiliza una tecnología de adhesión especializada para crear una superficie uniforme y, a continuación, se aplica presión tanto en la pantalla principal como en la cubierta trasera para reforzar la durabilidad general y conseguir una estructura más fina y resistente. El control de calidad en esta fase es estricto: un sistema de escaneo láser 3D registra la superficie para inspeccionar la unión de la pantalla, y una prueba de ángulo de apertura verifica que el dispositivo se despliegue hasta alcanzar 180 grados.


Escáner de alta velocidad y simulaciones de cinco años de uso.
Antes de dar el producto por terminado, se aplican métodos de inspección avanzados que permiten ver lo invisible. Se utiliza tecnología de escaneo de alta velocidad para analizar la estructura interna, concretamente su placa de circuito impreso flexible. Este paso verifica que la placa coincida con el diseño original antes de conectarse a los componentes de la pantalla, garantizando la confiabilidad de las conexiones eléctricas.
Por último, el dispositivo debe superar pruebas de resistencia física extrema. La pantalla principal soportó una prueba de 200.000 ciclos de plegado, lo que simula un uso intensivo de 100 aperturas diarias durante un período de cinco años. También se somete a pruebas de resistencia al agua con certificación IPX8, aguantando inmersiones de hasta 1,5 metros en agua dulce durante 30 minutos, y se evalúa la nitidez de las cámaras y el rendimiento de la batería en diversos escenarios de uso real.


La fabricación del Samsung Galaxy Z TriFold se asemeja a la construcción de un puente levadizo en miniatura: requiere cimientos móviles pero sólidos, una carretera que se mantenga perfectamente lisa gracias a la medición láser, y una inspección interna con rayos X para asegurar que los cables soporten el tráfico diario sin fallar.
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