Nuevo movimiento de Estados Unidos, aunque este tiene que ver con el mercado tecnológico. El Gobierno de EE.UU. Apuesta esta vez por una prohibición que afecta directamente a los fabricantes de enrutadores. Más que nada porque ya no se pueden importar nuevos modelos de consumo que se fabrican fuera del país.
No es la primera vez, ni tampoco será la última, que la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones) carga en contra de los productos de marcas que son originarias de otros países. En esta ocasión, por ejemplo, la restricción se aplica a los enrutadores que se fabrican fuera de Estados Unidos.
En diciembre, por ejemplo, la FFC ya se encargó de prohibir la importación a Estados Unidos de drones que se hubieran fabricado fuera de su frontera, a menos que el fabricante en cuestión obtuviera una exención. Ahora, por ejemplo, es el turno de los equipos de redes (routers) que pueden comprar los propios usuarios –que se fabrican en el extranjero-.
Todo por una cuestión de seguridad nacional.
El gobierno estadounidense se ha encargado de prohibir los enrutadores para consumidores que estén fabricados fuera del propio país. El motivo principal de esta decisión tiene que ver con que el hecho de usar modelos que se fabrican fuera de sus fronteras supone un riesgo para la seguridad nacional de Estados Unidos: «Permitir que los enrutadores fabricados en el extranjero dominen el mercado estadounidense crean riesgos inaceptables para la economía, la seguridad nacional y la ciberseguridad», explican desde la FCC.
A todo esto, aseguran que los routers que se han desarrollado en el extranjero también estuvieron implicados de forma directa en los ciberataques Volt, Flax y Salt Typhoon, que atacaron a infraestructuras críticas del país norteamericano (comunicaciones, energía, transporte y agua).
Hay que tener en cuenta que una gran mayoría, casi todos, de los routers que usan los usuarios del país norteamericano se fabrican fuera de sus fronteras. Esto quiere decir que la mayor parte de estos ahora mismo están prohibidos. Y todo porque se han incluido en la «Lista de Dispositivos Prohibidos» y, por tanto, no se pueden importar más productos al país.
Desde ahora, las distintas marcas que fabrican enrutadores tienen que obtener una aprobación condicional con la que puedan tener el permiso necesario para la entrada de sus nuevos productos a Estados Unidos –todo esto mientras podrían intentar convencer al gobierno de Donald Trump de que empezarán a fabricar estos equipos en EEUU-. Y, por otro lado, lo cierto es que también se puede dar otro escenario: que las marcas deciden no vender más productos en Estados Unidoscomo ya hizo el fabricante de drones DJI tras su prohibición hace unos meses.
¿Esta medida afecta a los usuarios que ya tienen un router extranjero?
Esta nueva decisión del gobierno estadounidense no solamente va a afectar a los fabricantes de los equipos de redes, sino también a los futuros usuarios. Si más adelante un consumidor quiere estrenar un nuevo equipamiento y solo se fabrica fuera del país, entonces ya no tendrá la opción de comprar.
Si un usuario ahora mismo tiene un enrutador en su hogar, lo cierto es que podrá seguir usándolo sin ningún tipo de inconveniente. Además, las propias empresas que ya hayan obtenido la autorización de la FFC para un producto específico que se haya fabricado fuera (en el extranjero) podrán seguir importando dicho producto. Pero la verdadera clave es que los usuarios actuales no se verán afectados por esta nueva medida, pero sí que afectará de cara al futuro.
