La Asociación Europea de Urología ha publicado una investigación que analiza las nuevas formas de tratar problemas de salud sexual masculina sin acudir a la consulta. El estudio se centra en una aplicación móvil destinada a la eyaculación precozun problema bastante común que afecta al 30% de los hombres, aproximadamente. A pesar de ello, muchos no buscan ayuda por vergüenza o incomodidad (solo el 9% busca ayuda médica), por lo que soluciones discretas como una aplicación pueden ser útiles.
Así funciona Melonga, la app que ayuda a combatir la eyaculación precoz
desde Tendencias digitales recogen la información evaluada en el estudio clínico CLIMACOS y ahí es donde aparece la aplicación melonga. La aplicación se basa en enseñar. técnicas psicológicas y de comportamiento mediante información clara, ejercicios de relajación y atención plena, así como estrategias para aprender a controlar mejor la excitación. Se trata del primer estudio que pone a prueba un enfoque digital para el tratamiento de la eyaculación precoz en el hogar.
Explican que también propone una serie de prácticas físicas sencillas que ayudan a identificar cuándo aumenta la excitación y cómo gestionarla. Por ejemplo, entre ellas destaca la técnica de “parada y arranque”, que consiste en detener la estimulación antes del clímax para ganar control. Hay que dejar claro que el contenido ha sido desarrollado por expertos en urología, psicología y sexología de varios países.
El estudio se realizó con 80 hombres durante 12 semanasen el que todos debían medir el tiempo hasta la eyaculación y responder a cuestiones sobre su vida sexual. Al terminar el programa, los usuarios de Melonga pasaron de durar unos 61 segundos a cerca de 125lo que viene a ser el doble.
Los usuarios que la utilizaron indicaron sentirse más seguros, con una mayor satisfacción en sus relaciones y mejor bienestar general. De hecho, un 22% afirmó haber dejado de tener el problema. Por otra parte, el grupo que no utilizó la aplicación apenas mostró cambios. Es cierto que los resultados son positivos, pero los investigadores señalan que hacen falta más estudios para confirmarlos con mayor seguridad.
