¿Te imaginas un billete que lleva impreso algo tan difícil de copiar como la huella dactilar de tu móvil? Eso es, a grandes rasgos, lo que propone una nueva tinta de seguridad ‘infalsificable’ desarrollada y patentada por la Universidad de La Laguna (ULL) de Canarias. Se basa en materiales con respuestas ópticas únicas y difíciles de reproducir con las herramientas de siempre y su objetivo es reforzar la autenticación de dinero, documentos oficiales o productos de alto valor.
¿Por qué hace falta? Si bien la falsificación de billetes en España y Europa es baja comparada con décadas atrás, sigue siendo un dolor de cabeza para bancos, comercios y sistemas de seguridad. Y ahí es donde este tipo de investigación encuentra su razón de ser.
Por qué hablamos todavía de billetes falsos si tú nunca ves ninguno
Los datos más recientes del Banco Central Europeo (BCE) muestran que, aunque los billetes falsos representan una porción muy pequeña del total, siguen circulando. Es 2024 se retiraron alrededor de 554.000 billetes en euros falsos de la circulación en la zona euro —lo que equivale a solo 18 billetes falsos por cada millón de billetes auténticos—Según el BCE.
Esta proporción es baja en términos históricos, pero el número absoluto ha aumentado respecto a los años inmediatamente posteriores a la pandemia (en 2021 la proporción era de 12 billetes falsos por cada millón de billetes auténticos).
los de 20 y 50 euros siguen siendo los más falsificados, representando más del 75 % del total de los casos detectados.
Aunque el uso del efectivo ha caído en los últimos años, sigue siendo el método de pago predominante en muchos comercios físicos en Españacon el 57 % de las compras pagadas en efectivo en 2025, y especialmente frecuente en grupos de mayor edaddonde más del 75 % lo considera su forma habitual de pago. Y el impacto para quien recibe un billete falso es enorme: no tiene valor legal y no hay compensación por aceptarlo.
¿Qué tiene de especial esta tinta ‘infalsificable’?
Lo interesante de esta patente no es que convertir el billete en algo mágico o imposible de copiar en términos absolutos, sino que utiliza materiales luminiscentes basados en tierras raras para generar una patrón de luz muy concretotambién llamado patrón de luminiscencia.
Según la patenteeste material puede emitir luz tanto en el espectro visible como en el infrarrojo cercanolo que actúa como una especie de ‘llave’ que solo aparece cuando se ilumina o se analiza con dispositivos adecuados.
Esa combinación de señales y colores hace que la tinta sea difícil de replicar sin acceso a laboratorio y técnicas específicas de síntesislo que la convierte en una candidata para medidas de seguridad antifalsificacion.
En la práctica, esto significa que la tinta podría ser leída y verificada por equipos optoelectrónicos —los que usan luz para medir o detectar cosas— en lugar de depender únicamente del ojo humano.
La patente menciona como posibles aplicaciones tanto. billetes y documentos oficiales como etiquetas de autenticación o productos sensibles al fraude. Y, aunque no entra en detalles sobre software o sensores avanzados, sí abre la puerta a que, en el futuro, sistemas de comprobacion automatica incluidos en productos comunes —por ejemplo, un cajero, un terminal de pago o incluso una aplicación con cámara— puedan validar la autenticidad comparando el patrón luminoso con uno original.
El resultado es que la verificación pasa de ser un gesto humano a un proceso digital: más rápido, sin errores de vista y escalable porque cualquier dispositivo con el sensor adecuado puede leerlo.
Más allá de la moneda: ¿dónde más serviría esta tinta?
Si la tinta pasa de prototipo a tecnología aplicada, sus usos podrían trascender los billetes:
- Documentos oficiales: pasaportes, carnes de identidad, títulos universitarios o certificados de propiedad podrían llevar esta firma óptica.
- Logística y trazabilidad: piezas de alto valor, componentes críticos en la industria aeroespacial o médica podrían marcarse con esta tinta para verificar la autenticidad durante toda su vida útil.
- Productos de lujo y antifraude comerciales: etiquetas inteligentes difíciles de copiar en la cadena de suministro.
La clave aquí no es solo que la tinta sea difícil de copiar, sino que su firma pueda leer digitalmente y formar parte de un ecosistema de autenticación conectado.
¿Tenemos ya tecnología parecida en otros ámbitos?
Si. Por ejemplo, tecnologías de verificación digital como las tintas UV, hologramas o marcas de agua sofisticadas ya se usan en billetes. Pero muchas de estas se han ido quedando cortas frente a métodos avanzados de reproducción.
Ahí es donde entra la idea de tener firmas opticas complejasimposibles de emular con equipos de consumo y que además puedan ‘leerlas’ máquinas conectadas.
De momento se trata solo de una patente, pero esta tecnología será presentada, junto a otras de la Universidad de La Laguna, de la mano del Vicerrectorado de Investigación y Transferencia, en la Feria Ciencia para la Industria en Madrid los próximos días 28 y 29 de enero bajo la categoría de prototipos con el nombre de ‘TENET Lightkey’.
Además, los investigadores responsables están dando el siguiente paso: crear una escindir para llevar esta tecnología fuera del laboratorio. El proyecto lo lideran los profesores Jorge Méndez y Pablo Acosta, con financiación del Gobierno de Canarias y el apoyo de la Oficina de Transferencia del Conocimiento de la ULL.
