La inteligencia artificial ha invadido todos y cada uno de los rincones de nuestro smartphone. Y da igual la marca que tengas ya que cualquier fabricante se apunta a la moda de una IA de la que, sinceramente, no soy el mejor amigo. Creo que falla demasiado y que aún tiene muchas cosas por pulir. Pero, cuando lo hace bien, también hay que decirlo.
Y es que, en mi experiencia con los últimos topes de gama del mercado, hay que admitir que hay área donde de verdad la IA marca la diferencia en el día a día: la edición fotográfica. No hablo de efectos llamativos ni de filtros automáticos, sino de herramientas que resuelven problemas reales que cualquier usuario sufre cuando intenta capturar momentos importantes.
Si hay un terreno donde esto se nota especialmente es en las imagenes en movimientoesas que parecen imposibles cuando fotografiamos a un niño de tres años que no conoce el concepto de quedarse quieto y que, personalmente, me saca de quicio cuando tengo una toma casi perfecta y un leve movimiento de cabeza me estropea la imagen. En este campo, las mejoras impulsadas por IA no son un simple extra, sino un auténtico salvavidas.
Corrección de diseño de ColorOS
De todas las funciones que he probado en los últimos meses, la más efectiva está en ColorOS, el sistema de OPPO. Su opción de corrección de diseño, integrada en el editor nativo, destaca por encima de cualquier intento similar que haya visto en otras marcas. La Iowa no solo interpreta correctamente el rostro y los contornos, sino que reconstruye la nitidez de forma sorprendentemente naturalimpidiendo el típico efecto plastificado que todavía aparece en algunos procesados automáticos.
Lógicamente, aquí no voy a poner fotos de mi hijo, pero basta con esta imagen de Lautaro Martínez, en una toma realizada durante el partido de Champions entre el Atlético de Madrid y el Inter de Milán, para ilustrar de lo que hablo.

La imagen original tenía ese diseño inevitable provocado por el movimiento y la falta de estabilidad en la grada. Al pasarla por la herramienta de ColorOSel jugador recuperó definición en el rostro y los detalles de la camiseta se hicieron mucho más legibles. En un vistazo rápido, nadie diría que hubo una intervención tan profunda. Es justo la clase de resultado que esperas cuando buscas que la tecnología trabaje a tu favor sin delatarlo, y si se complementa con la mejora de resolución también presente en el editor de OPPO, es de gran ayuda.
Ahora bien, conviene matizar que la IA no siempre acierta. Hay ocasiones donde la inteligencia del móvil ‘se pasa de frenada’ y suaviza en exceso la textura de la piel o soporta facciones que no existen en la toma original. Cuando el desenfoque es demasiado alto o cuando el algoritmo interpreta mal un borde, el retoque se nota más de lo deseable.
Pero incluso en esos casos, el margen de mejora es mucho mayor que el de los editores tradicionales sin IA, que directamente no pueden recuperar ese tipo de información.
