A la hora de comprar un televisor, la duda suele ser siempre la misma: ¿apuesto por los negros perfectos del OLED o por la potencia lumínica del LCD/LED? Sin embargo, hay un tercer factor que suele pasar desapercibido hasta que es demasiado tarde: la durabilidad.
Un reciente estudio de longevidad realizado por el sitio especializado Rtings ha puesto a prueba a más de 100 televisores durante millas de horas para responder a la pregunta de oro: ¿cuál dura más?
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El talón de Aquiles del OLED: El temido “burn-in”
Los paneles OLED son conocidos por su calidad de imagen insuperable, pero el estudio confirma que siguen teniendo un enemigo natural: el quemado de imagen oh quemado.
- Píxeles orgánicos: Al estar compuestos por diodos orgánicos que se degradan individualmente, las imágenes estáticas (como logotipos de canales de noticias o interfaces de videojuegos) pueden dejar una marca permanente si se mantienen durante períodos prolongados.
- Mejoras tecnológicas: Si bien los modelos más modernos han incluido sistemas de limpieza de píxeles y tecnologías de enfriamiento, el riesgo de degradación es acumulativo y más probable que en otras tecnologías.
La resiliencia del LCD (LED y Mini-LED)
Por otro lado, los televisores LCD (que incluyen los modelos LED, QLED y Mini-LED) han demostrado ser auténticos maratonistas.
- Sin riesgo de quemado: A diferencia de los OLED, los paneles LCD no sufren de retención de imagen permanente, lo que los hace ideales para quienes dejan el televisor encendido todo el día en el mismo canal.
- Problemas comunes: Su mayor debilidad no es la pantalla en sí, sino el sistema de retroiluminación. Con el paso de los años, las barras de luces LED que iluminan el panel pueden fallar o perder uniformidad, aunque esto suele tardar mucho más en aparecer que el desgaste de un panel orgánico.

Conclusión: ¿Qué comprar según tus hábitos?
Si buscas un televisor que te acompañe por los próximos 7 a 10 años sin que la calidad de imagen se degrade visualmente, el LCD/LED sigue siendo la opción más segura y robusta. Es la tecnología de “batalla” para el salón familiar.
En cambio, si eres un cinéfilo que prioriza la calidad de imagen absoluta y sabes que no dejarás la pantalla estática durante horas, el OLED te dará la mejor experiencia, asumiendo que su vida útil óptima podría ser ligeramente inferior bajo condiciones de uso extremo.

Un momento: ¿Y los QLED? El equilibrio entre potencia lumínica y resistencia al “burn-in”
Si el OLED es el rey del contraste y el LCD es el guerrero de batalla, los modelos QLED (y su evolución Nuevo QLED) se posicionan como el punto medio ideal para quienes no quieren sacrificar brillo ni durabilidad. A diferencia del OLED, esta tecnología —basada en nanocristales sobre un panel LCD— es virtualmente inmune al quemado de imagen permanente, lo que la convierte en la opción preferida para habitaciones muy iluminadas donde se necesita un brillo extremo que puede alcanzar hasta los 4.000 nits.

Sin embargo, el estudio de Rtings revela un matiz importante sobre su construcción: al seguir dependiendo de una fuente de luz trasera, su longevidad está ligada a la calidad de su retroiluminación.
Mientras que los LCD básicos (Edge-LED) se vieron fallas en casi el 60% de las unidades probadas debido a LEDs quemados, los modelos QLED de gama alta con FALDO (atenuación local de matriz completa) o Mini-LED resultaron ser mucho más robustos, con una tasa de falla de solo el 25%. En resumen, si buscas un televisor de alto rendimiento que puedas dejar encendido todo el día sin miedo a las manchas y con una vida útil estimada superior a las 100.000 horas, un QLED de gama media-alta es, tecnológicamente, la apuesta más segura del mercado actual.
