Dos eventos católicos en Madrid en apenas 48 horas, dejando bien claro un par de circunstancias innegables. Primero, la fe católica ha arraigado entre los más jóvenes hablando en su mismo idioma: con megaconciertos y eventos multitudinarios. Segundo, tras este aparente seguimiento en bloque se esconden distintas tendencias que amenazan con resquebrajar el concurrido mundo de la fe española, rebosante de intereses que tiran en direcciones contrarias.
Los eventos. El lunes 13 de enero, el Movistar Arena acogió a 6.000 personas en ‘Llamados’, un encuentro de oración organizado por la Parroquia de Santo Domingo de la Calzada (Algete) y Alpha España (rama española de Alpha International, un método de evangelización nacido en los años 70 en el seno del anglicanismo y que explora la fe en un ambiente informal). Al día siguiente, el Palacio de Vistalegre se reunió a 12.000 asistentes en el concierto de Hakuna Group Musicel grupo católico de moda en España.
El debate. Lo que ha encendido el debate es la presencia en ‘Llamados’ del grupo canciones de colinas como telonero. Este grupo evangélico australiano, icono protestante, es claro ejemplo de unas “maneras evangélicas” que se apartan radicalmente de las prácticas y discursos históricos católicos. Música contemporánea con instrumentos de rock, pantallas gigantes, abundancia de testimonios personales emotivos, momentos de adoración con manos alzadas… y todo en espacios más asociados a conciertos que a celebraciones litúrgicas tradicionales. Sus actuaciones son polémicas entre los sectores más tradicionales del catolicismopero la discusión llega ahora a España.
El contexto. Música del grupo Hakunael movimiento católico juvenil fundado en 2013 por el padre José Pedro Manglano se ha convertido en el emblema de esta nueva tendencia de transformar la fe en un megaconcieto. Su canción ‘Huracán’ superó los dos millones de visualizaciones en redes sociales tras el concierto de septiembre de 2022 en Vistalegre, que reunió a 8.000 personas, cifras al alcance de grupos tradicionales pop de éxito.
El precedente. Este fenómeno español tiene su precedente más claro en Estados Unidos. En julio de 2024, más de 50.000 católicos se congregaron en el Lucas Oil Stadium de Indianápolis para el Congreso Eucarístico Nacionalun evento que marcó un punto de inflexión y donde obispos catolicos cantaron ‘Cuán grande es nuestro Dios’, himno característico de Iglesia de elevaciónuna de las megaiglesias evangélicas más influyentes del mundo.
Para muchos fieles, este fenómeno representa “un nuevo movimiento ecuménico litúrgico” que no se basa en la tradición católica, más dura e inaccesible, sino en la música compartida y la experiencia común. Y lo cierto es que es normal esta deriva hacia el pop: al fin y al cabo, la música sacra tradicional no está diseñada para multitudes de decenas de millas de personas. Dicho de otra forma, no tiene estribillos ni lololós.
El CWM. La música que suena en ‘Llamados’ y en los conciertos de Hakuna se enmarca dentro de un género específico: el Contemporary Worship Music (CWM), nacido en las iglesias pentecostales y carismáticas estadounidenses desde los años sesenta. Actualmente es una industria global que mueve millones de dólares. Entre sus características están las letras centradas en la alabanza directa a Dios y escritas en primera persona, estructuras melódicas simples y repetitivas diseñadas para ser coreadas e instrumentación típica de bandas de pop-rock. El objetivo: una experiencia emocional inmediata.
Las críticas. Algunos críticos establecen paralelismos de este movimiento con el evangelio de la prosperidad o teología de la prosperidad, una corriente evangélica que enseña que Dios recompensa la fe con éxito material y salud. Revistas como la jesuita La Civiltà Cattolicaaprobado por el Vaticano, anunció en 2022 que elementos de esta teología habían penetrado en comunidades católicas, especialmente a través del movimiento carismático, transformando la comprensión tradicional del sufrimiento redentor. Es decir, se percibe la pérdida del tradicional componente de penitencia del catolicismo, al que tan afín es la facción latina.

En España, la Iglesia ha acogido con brazos abiertos la avalancha de jóvenes fieles que traen estos conciertos y eventos. Pero hay voces disidentes: la Escuela Católica de Apologética habla de ‘12 Razones por qué no es bueno escuchar música protestante‘, y advierte sobre la “tiranía del sentimiento” que prioriza el “sentir” sobre el “creer”, como a menudo enuncian estas canciones. En Catholic.net hablan de que este tipo de música puede inyectar creencias protestantes en la fe católica, y hay numerosos voces aisladas que advierten del peligro de estos eventos multitudinarios.
Todos con Llamados. Sin embargo, el avance de fenómenos como Llamados es importante. Los organizadores lo han posicionado explícitamente como modelo de evangelización masiva de cara al Jubileo de la Redención en 2033, que conmemorará los 2000 años de la muerte y resurrección de Cristo. Con la práctica religiosa en caída libre, eventos como estos son de los pocos fenómenos capaces de movilizar masivamente a jóvenes hacia experiencias explícitamente cristianas. ¿Pero es una renovación o solo una fiebre juvenil, acorde con los ciclos de acción y reacción (ahora que soplan vientos más conservadores) que llevamos experimentando desde siempre?
En Xataka | Una bendición que impulsa likes y ventas: “radiografía del catolicismo chic”
