Puede que la cifra resulte sorprendente, pero se calcula que cada año impactan en la Tierra 17.000 meteoritos cuyo tamaño oscila entre los 50 gramos y los 10 kilos. Se trata de datos de investigadores de la Universidad de Manchester y del Imperial College de Londres, que tendrán que contar en su próximo estudio. el resto procedente del espacio que se precipitó el domingo 8 de marzo sobre una vivienda en suelo alemán.
Lo habitual es que los meteoritos se desintegren al entrar en contacto con la atmósfera, debido a la resistencia que ofrece la capa gaseosa que rodea a nuestro planeta. Su densidad logra disminuir la velocidad de los restos que llegan del espacio y en muchas ocasiones los reducen a polvo espacialaunque esta vez no ha sido una de ellas y sí sumará en los registros de astrolitos que impactan contra la superficie.
Impacto sin daños personales
El fenómeno se produjo al caer la tarde del domingo e iluminó el cielo de diversos puntos de Europa Central, tal como recoge IFL Science. Así, Francia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y Alemania fueron testigos directores de una bola de fuego que surcó el cielo continental hasta encontrarse en su descenso con una vivienda situada en pleno corazón de Alemania. Por fortuna, no hay que lamentar heridos ni consecuencias más allá de los destrozos materiales propios del impacto.
El escenario al que le tocó ser protagonista involuntario de esta historia se encuentra en la localidad germana de Coblenza.situada en el estado de Renania-Palatinado, bañada por las orillas del río Rin. Fueron las propias autoridades locales quienes informaron del suceso: “Esta tarde, alrededor de las 19:00, un cuerpo celeste calcinado impactó contra el tejado de un edificio residencial en el barrio de Güls, en Coblenza. Nadie resultó herido”, reza el comunicado de la policía.
Como no podía ser de otro modo, la Agencia Espacial Europea (ESA) tuvo constancia del evento y ha sido la encargada de aportar detalles sobre el fenómeno. Según el informe redactado por el organismo europeo, el meteorito brilló por un espacio de seis segundos antes de perder su integridad. Los cálculos efectuados por el equipo de Defensa Planetaria de la ESA todavía no permiten establecer un diámetro exacto para el objeto, pero sí apuntan que “podría haber alcanzado varios metros de diámetro”.
El meteorito que ha impactado sobre la vivienda de Coblenza confirma que los fenómenos en las rocas espaciales son protagonistas se pueden producir en cualquier punto. Lo habitual es que caigan en lugares deshabitados o en zonas de agua, pero en ocasiones se pueden entrometer en la vida cotidiana de una familia cualquiera.
