Durante décadas, Occidente operó bajo un espejismo: creer que fabricar cosas ya no era relevante y que el futuro estaba solo en el software. Sin embargo, China ha despertado a Europa de ese sueño mostrándole que la soberanía nacional depende, en última instancia, de saber fundir metal. Ahora ese “baño de realidad” acaba de atraerse en Asturias.
El Puerto de Gijón, El Musel, ha dejado de ser solo un enclave estratégico para el carbón y el acero local para convertirse en el epicentro de una ambición global. El grupo asturiano Zima y el gigante chino Dajin Offshore han sellado una alianza para levantar una planta de cimentaciones para eólica marina. Sin embargo, hay un problema y el tamaño sí importa, y mucho.
El desembarco de un coloso. Dajin y Zima han firmado un Memorando de Entendimiento (MoU) para desarrollar una instalación que no solo fabricará componentes, sino que funcionará como puerto de ordenar —el área logística donde se acopian y preensamblan estas piezas—. Según detallan en El Economistael objetivo es abastecer al mercado europeo y aliviar los cuellos de botella del sector.
Dajin no es un actor cualquiera. Como detallan los medios locales, se trata del mayor fabricante privado chino de estructuras eólicas marinas. Esta alianza reforzará el papel estratégico de la región en la transición energética europea.
El nudo gordiano: la crisis del espacio. El proyecto inicial de Zima ocupaba 153.753 metros cuadrados en el Muelle Norte. Sin embargo, la entrada de Dajin lo cambia todo: la multinacional necesita más espacio. Fabricar “monopiles” XXL no es como fabricar coches. Según datos técnicos aportados por Energética21Dajin tiene capacidad para fabricar estructuras de hasta 12 metros de diámetro, 120 metros de longitud y 2.500 toneladas de peso. “Mover y almacenar estos cilindros de acero requiere explicadas masivas que ahora mismo están comprometidas”, advierten fuentes del sector es LNE.
El Musel se encuentra ante un rompecabezas. El terreno solicitado por Zima limita con la futura planta de baterías de Ionway. Como explica LNEla Autoridad Portuaria estudia con “la mejor disposición” cómo atender esta demanda, ya sea extendiéndose hacia el mar o parcelas buscando no contiguas.
Un “Electroestado” en el Cantábrico. Para entender este proyecto hay que mirar el contexto global. Hoy por hoy, China construye el 74% de la energía renovable del planeta. Al instalarse en Gijón, Dajin aporta lo que Occidente ha perdido: la capacidad industrial pesada. Como señala Miquel Zorita, director de Zima, es El Economistala voluntad es integrar a proveedores locales. Esto es vital porque, los fabricantes europeos de aerogeneradores como Siemens Gamesa o Vestas atraviesan una profunda crisis de rentabilidad. La tecnología china en Asturias podría ser el balón de oxígeno necesario, aunque sea bajo bandera extranjera.
El reloj industrial contra el reloj burocrático. El éxito de esta operación no se medirá solo en los millones de euros de inversión o en los empleos creados, sino que en la dimensión de las instalaciones dependerá exclusivamente del espacio que consigan en el puerto. Asturias tiene ante sí la oportunidad de dejar de ser una “cantera” de recursos para convertirse en un centro de alto valor añadido. Pero, como advierte la tesis de Craig Tindale, una civilización que sacrifica su material base acaba perdiendo su independencia. Gijón está rediseñando su mapa; ahora falta ver si El Musel tiene suelo suficiente para sostener tanto peso.
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