Todo el mundo actualiza su móvil con ilusión, ya sea Android o iPhone, con el objetivo de recibir las últimas novedades del sistema y nuevas funciones para el dispositivo. Sin embargo, el resultado a veces no es el que uno espera y la engaño se apodera rápidamente del usuario, pero que el teléfono funciona mal tras algunas actualizaciones es más normal de lo que parece.
Cuando pulsamos el botón correspondiente para instalar una nueva versión, el proceso no finaliza realmente tras el reinicio del móvil. Es importante conocer a fondo cómo funciona el proceso de actualización y cómo afecta al teléfono para no llevarte ninguna sorpresa.
El móvil tiene que acostumbrarse a la actualización.
Los primeros días de uso tras una actualización importante del sistema suelen provocar determinados problemas en el rendimiento del dispositivo. Esto debido a que el móvil todavía se está acostumbrando a la nueva versión y está llevando a cabo los siguientes procesos:
- Indexación de archivos: el sistema vuelve a catalogar fotos, mensajes y documentos para que las búsquedas internas sean rápidas, lo que mantiene al procesador trabajando de forma constante.
- Optimización de aplicaciones: la nueva actualización analiza cómo se ejecutan las aplicaciones para que sean más eficientes y rápidas, y que su funcionamiento sea más rápido que anteriormente.
- Limpieza de restos: la instalación deja archivos temporales y fragmentos del sistema antiguo que el móvil va borrando progresivamente.
Esta carga de trabajo y falta de optimización es la razón por la que el El móvil va más lento, se calienta y provoca que la batería dure menos que de costumbre.. La única solución es la paciencia y esperar unos días para que recupere su rendimiento habitual. Si ves que los fallos se extienden en el tiempo, te recomendamos consultar foros para saber si se trata de un error generalizado o puntual de tu disopsitivo.
Optimización de aplicaciones
Otra causa de que el móvil vaya lento tiene que ver con las aplicaciones instaladas. Ya hemos mencionado que las apps necesitan optimizarse a la nueva versión y en algunos casos los los desarrolladores necesitan tiempo para adaptar el software, lo que da como resultado los siguientes problemas:
- Aplicaciones no optimizadas: si usas una aplicación que no se ha actualizado para la nueva versión del sistema, es muy probable que provoque errores de que ralenticen el funcionamiento general del dispositivo.
- Conflictos en el caché: los datos guardados para ir más rápido pueden entrar en conflicto con las nuevas optimizaciones del sistema y las aplicaciones, provocando cierres inesperados o ralentizaciones en el inicio de algunas de ellas.
Para solucionar este problema, recomendamos entrar a la tienda de aplicaciones de tu móvil, ya sea Play Store o App Store y buscar actualizaciones para las aplicaciones. Si una en concreto o varios siguen fallando, prueba a desinstalarlas y vuelve a instalarlas para ver si se soluciona el fallo por culpa de archivos que presentan conflictos con la nueva actualización.
Consejos para recuperar la velocidad
Si han pasado varios días y el móvil sigue fallando, prueba estas opciones para intentar mejorar el rendimiento del sistema:
- Borra el caché de las aplicaciones que funcionan mal: en algunos casos, una limpieza manual del caché de las aplicaciones ayuda a eliminar archivos temporales innecesarios para la versión actual y recuperar un funcionamiento óptimo.
- Restablecimiento de fábrica: es la opción más drástica, pero también la más efectiva. Realiza una copia de seguridad para guardar tus datos y formatea el teléfono para dejarlo como si lo hubieras sacado de la caja. Esto eliminará cualquier rastro de archivos o configuraciones antiguas que provoquen conflictos en el sistema.

Lo que debes tener claro es que experimentar ralentizaciones y problemas con el rendimiento tras una actualización es más normal de lo que parece. Tu móvil necesita adaptarse a la nueva versión, así que en la mayoría de los casos hay que esperar a que todo se solucione por su cuenta.
