Cuando se habla de Nvidia, casi todo el foco va siempre a sus GPU. Esto es completamente normal, pues sus chips se han convertido en la base de la fiebre actual por la inteligencia artificial. Pero hay otra pata del negocio que está creciendo a una velocidad brutal y que, aunque pasa mucho más desapercibida, podría terminar siendo igual de importante o incluso más estratégico, ¿cuáles? Pues ni más ni menos que las redes que conectan los centros de datos de IA.
La idea sobre el papel es sencilla. De poco sirve tener millas de GPU potentísimas si luego no pueden comunicarse entre sí a la velocidad necesaria (el famoso cuello de botella). Y es ahí donde Nvidia está ganando muchísimo terreno con tecnologías como NVLink, InfiniBand, Spectrum-X y sus nuevas soluciones fotónicas para centros de datos. En otras palabras, no solo vende el “motor” de la IA, también vende las “autopistas” por las que circulan los datos.
La pieza menos visible del imperio de Nvidia
Este negocio viene en buena parte de Mellanox.la empresa israelí de redes que Nvidia compró en 2020 por unos 7.000 millones de dólares. Aquella operación pasó bastante más desapercibida que otros grandes movimientos del sector, pero ahora se entiende mucho mejor.
Según lo informado por el medio TechCrunch, la división de redes de Nvidia ya generó 11.000 millones de dólares en tan solo un trimestre, con un crecimiento interanual del 267%, y superó los 31.000 millones en el conjunto del año. Eso la convierte en el segundo gran motor de ingresos de la compañía, solo por detrás del negocio de computación.
La clave está en que Nvidia ya no quiere vender piezas sueltasquiere vender la fábrica completa de IA. Es decir, chips, interconexión, software, switchs, fotónica y todo el ecosistema que hace falta para montar un centro de datos pensado para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. Esa visión volvió a quedar clara en el GTC 2026, donde Jensen Huang presentó nuevas piezas de la plataforma Rubin y mejoras en Spectrum- X y en conectividad óptica (allí también mostramos el polémico DLSS 5).
Y lo interesante es que este negocio puede ir mucho más allá del centro de datos clásico. Nvidia ya está mirando al espacio con nuevos chips, satélites de IA y centros de datos en órbita, una idea que busca esquivar parte de los límites energéticos de la Tierra.
Al mismo tiempo, también está reforzando la parte de software y seguridad para que las empresas se atrevan a desplegar más IA sin miedo, como demuestra su apuesta reciente con NemoClaw.
Por eso este negocio “oculto” es tan importante. Los chips seguirán siendo el gran símbolo de Nvidiapero la red que los une puede ser la verdadera llave del futuro. Porque en la era de la IA, no basta con tener el procesador más potente. También hace falta que todo el sistema funcione como un solo ordenador gigante. Y ahi Nvidia quiere dominarlo absolutamente todo.
