Un día de hoy es raro encontrar un reloj inteligente que no tenga su respectivo sensor de frecuencia cardíaca. A poco que te gastes 100 euros, ya tienes relojes capacitados con esta característica que, más allá de ser perfecto para medir nuestra salud, se ha convertido en la pieza clave de cualquier reloj inteligente o pulsera de actividad.
Muchos de nosotros, y me incluyo, miramos las pulsaciones por simple curiosidad, pero lo cierto es que ese pequeño punto de luz verde situado en la parte trasera del dispositivo (que te deja ciego en plena noche, también hay que decirlo) es una de las herramientas más útiles para controlar el peso.
La clave está en saber cómo interpretar el reloj el trabajo del corazónpermitiendo pasar de entrenar “a ojo” a hacerlo con un objetivo claro de quemar grasa de la mejor forma.
¿Cómo afecta la frecuencia cardíaca a tu pérdida de peso?
Conviene tener claro que el cuerpo no gasta energía igual en todos los niveles de esfuerzo. El sensor óptico del wearable detecta los cambios en el flujo sanguíneo de los capilares de la muñeca. A partir de ahí calcula las pulsaciones por minuto, un dato que sirve para saber qué está utilizando el organismo como fuente principal de energía en cada momento del ejercicio.
Aquí es donde tenemos que mirar lo que alcanzamos para llegar a la zona de quema de grasa. Cuando hacemos actividad física, el cuerpo recurre sobre todo a las grasas y los hidratos de carbono. Pero, Para que la grasa se transforme en energía, el organismo necesita un aporte constante de oxígeno.algo que sucede cuando el ritmo cardíaco es moderado y estable, es decir, ni muy alto ni muy bajo.
Si la intensidad es baja, no vas a quemar nada.pero Si sube demasiado, entramos en la fase anaeróbica.donde el oxígeno ya no llega en cantidad suficiente. En ese punto, el cuerpo tira principalmente de hidratos de carbono porque se procesan más rápido, aunque también se agotan antes. Por eso, Entrena siempre al límite mejora la resistencia y el rendimiento cardiovascular, pero no es la forma más eficaz de reducir el porcentaje de grasa. corporal.
¿Cómo usar el reloj inteligente para quemar grasa?
La mayoría de relojes inteligentes dividen el esfuerzo en varias zonas de frecuencia cardiaca. La la quema de grasa suele situarse entre la zona 2 y la zona 3, Según el fabricante. En términos generales, equivale a trabajar entre el 60% y el 70% de la frecuencia cardíaca máxima. En la práctica, es ese ritmo en el que notas que estás trabajando, respira con más profundidad, pero todavía puedes mantener una conversación sin quedarte sin aire.

Para que el reloj acierte, es imprescindible que el perfil del usuario esté bien configurado en la aplicación. No vale que pongas edades y pesos ficticios, porque estas zonas no van a reflejar entonces la realidad. Tanto tus años, como el peso y el sexo son datos básicos para que el algoritmo calcule correctamente los rangos..
Es más, tienes que acordarte de ir actualizando tu peso, ya que si no lo cambias en mucho tiempo, las zonas que marcan el dispositivo pueden no corresponderse con la realidad y las indicaciones perderán sentido. Estarás por encima de tu esfuerzo necesario o por encima, pero no en el punto óptimo.
Como el reloj no se limita a mostrar números, sino que avisa con vibraciones o señales visuales cuando te sales del rango adecuado, usa el sensor de frecuencia cardíaca puede ser de gran ayuda al quemar grasa. Si las pulsaciones bajan demasiado, te indica que falta intensidad. Si suben en exceso, te está diciendo que reduzcas el ritmo para volver a la zona donde el cuerpo aprovecha mejor la grasa como energía.
Consejos para una buena medición
Para que todo esto funcione, hay que mejorar la precisión del sensor cardiaco lo máximo posible para perder peso de forma efectiva. ¿cómo? Siguiendo estos consejos:
- Escoge un reloj que tenga un buen sensor cardíacocomo el Apple Watch, Samsung Galaxy Watch 8 o el Huawei Watch GT 6 Pro.
- El reloj debe ir bien ajustadoen contacto directo con la piel y sin moverse durante el ejercicio.
- Evita zonas con tatuajes muy oscuros o cicatrices, que pueden interferir con la lectura.
