En la industria tech hay dos tipos de subidas: las que se comentan en foros y las que se cuelan, silenciosas, en la hoja de cálculo del CFO. La crisis de precios de la memoria RAM (y del almacenamiento) pasó hace rato al segundo grupo. Y cuando el tema llega a una llamada con analistas, es porque ya no es un “quizá”, sino un “esto está pasando”.
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La diferencia es que Manzana no está reaccionando como quien descubre la lluvia sin paraguas: está midiendo el chaparrón… y recordando, de paso, que lleva botas de goma.
Tim Cook admite el impacto, pero con la calma del que mira el equilibrio
Durante la presentación de resultados, Tim Cook señaló que el aumento en precios de chips de memoria y almacenamiento tuvo un “impacto mínimo” en el margen bruto del trimestre de diciembre.
Eso sí, dejó una frase que importa más que el titular tranquilizador: espera “algo más de impacto” en el trimestre en curso y asegurado que la empresa evaluará “un rango de opciones” para lidiar con el problema si hace falta.
Traducido a lenguaje humano: “sí, se nota… pero no es motivo de incendio”.
Los números récord ayudan a poner los “paños fríos”
La serenidad no sale solo del optimismo: sale de una cifra. Apple informó 143,8 millones de dólares de ingresos en su primer trimestre fiscal de 2026 (cerrado el 27 de diciembre de 2025), un +16% interanualestafa EPS de 2,84 dólares.
Y la guía para el siguiente trimestre no suena precisamente a recorte: la compañía proyecto crecimiento de 13% y 16% y un margen bruto entre 48% y 49%.
Con este colchón, es más fácil sostener el mensaje clave: “la memoria está cara, pero no vamos a actuar como si el negocio estuviera en terapia intensiva”.
La estrategia: renegociar más seguido y absorber costos antes que asustar al comprador
En paralelo, el analista Ming-Chi Kuo ha señalado que Apple estaría moviéndose desde acuerdos más largos hacia negociaciones más frecuentes (por ejemplo, trimestrales) para asegurar el suministro y manejar la volatilidad del mercado, con la intención de evitar trasladar el golpe al precio del iPhone.
Esto encaja con lo que dijo Cook: si el costo sube, Apple puede probar varias palancas antes de tocar la etiqueta de precio.
Entre esas palancas suelen estar cosas como negociar con proveedores, ajustar mezclas de componentes o, simplemente, aceptar que el margen por unidad se aprieta durante un tiempo.
Por qué Apple puede “aguantar” y otros lo sienten más
Reuters lo resumió bien desde el ángulo del mercado: Apple suele estar mejor posicionada porque compra con precios por contrato, menos expuestos a la volatilidad del “spot”. Pero eso no la vuelve inmune: la presión existe y puede aumentar si la subida se prolonga.
Y aquí entra el argumento silencioso que siempre aparece en estos temas: el músculo de Apple no es solo hardware. Su ecosistema de servicios —iCloud, música de manzana, Tienda de aplicaciones— ayuda a amortiguar golpes de costos en componentes.
Kuo, de hecho, menciona los servicios como parte del “colchón” que permite absorber el aumento de la memoria sin correr a subir precios al consumidor.
Entonces… ¿qué significa esto para el próximo iPhone?
Sin inventar profecías, lo que se sabe hoy es esto: Apple reconoce que el costo de memoria/almacenamiento se mueve al alza, admite que se notará más en el trimestre actual, y al mismo tiempo sostiene una guía de márgenes alta para su estándar.
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La lectura más razonable es que Apple intentará, primero, gestionar el problema puertas adentro. Porque subir precios del iPhone puede dar oxígeno inmediato, sí, pero también puede complicar la estrategia de fidelidad en un mercado donde cada compra abre la puerta a años de servicios.
