De la primavera de 2025 al invierno de 2026, alquilar un robot humanoide para un evento empresarial en China ha pasado de costar entre 10.000 y 20.000 yuanes diarios a estar listado desde 1.796.
Los perros robot cuestan ya 78 yuanes al día en JD.com, menos de 10 euros. Una caída del 80% en doce meses.
¿Por qué es importante?. Más allá de la guerra de precios, este es el primer laboratorio real a escala del negocio de los robots humanoides, y lo que ocurre mucho sobre el estado real de una industria que mueve muchísimo dinero en financiación pero que todavía necesita un humano detrás de cada máquina.
En cifras:
Entre lineas. El número más interesante de este asunto no es ninguno de los de arriba, sino este: cada robot desplegado hoy llega con un ingeniero humano detrás. Ese técnico asume el transporte, la calibración, la operación en directo y los imprevistos. El modelo real no es ‘Robot como servicio’sino más bien ‘Robot + Persona como Servicio’. La lógica del SaaS (costes marginales que se acercan a cero al escalar) no se aplica aquí.
Cada unidad nueva en el catálogo implica una nómina nueva. El cuello de botella no está por tanto en la oferta de máquinas, sino en la de personas capaces de operarlas.
El contexto. Qingtianzu, la plataforma controlada por Zhiyuan Robotics y respaldada por Hillhouse Capital, conecta más de 200 proveedores con empresas que necesitan robots para presentaciones, inauguraciones o bodas. Como un mercado.
Durante el Año Nuevo chino sus pedidos crecieron un 70% y superaron los 5.000 encargos en una semana. JD.com vio multiplicarse por 25 las búsquedas de “robot”. La demanda existe, el problema es la estructura de costes.
Sí, pero. El alquiler ha caído un 80%, pero los costes operativos apenas se han movido: transporte, ingenieros, seguros, logística… Todo eso sigue basicamente igual.
El período de recuperación de inversión que citan los operadores (unos seis u ocho meses) asume unos diez pedidos mensuales a 2.500 yuanes de media. Pero eso funciona en los picos de demanda. Fuera de las semanas festivas, ese ritmo se rompe.
La gran pregunta. El 65% de los pedidos tienen como destino entretenimiento y marketing: robots que bailan o desfilan en ferias y ese tipo de numeritos simpáticos pero de poco recorrido. Usos intermitentes por definición.
Para tener una base estable, el sector necesita entrar en fábricas, hospitales y logística. Pero los expertos ya han avisado: la mayoría de los humanoides actuales están en fase “cerebelo”, ejecutando instrucciones sin decisión autónoma. ese salto, según las estimaciones más optimistastardará unos cinco años.
La panorámica. China ha levantado en cuestión de meses una industria con plataformas financiadas, logística distribuida y una demanda real. Es el primer país que ha llevado los robots humanoides al mercado de masas, aunque sea para actuar en centros comerciales y dar la mano en concesionarios.
fuerza de tendencia prevé más de 50.000 unidades enviadas en 2026, un 700% más. El sector tiene su propio precedente: los drones para espectáculos, que no despegaron por sus usos industriales sino por los muestra nocturnos en ciudades de toda China. El alquiler de robots puede seguir ese mismo guión. La diferencia es que un dron autónomo ya no necesita piloto. El robot humanoide todavía sí.
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Imagen destacada | Andy Kelly
