La evolución de los teléfonos móviles en los últimos años ha sido abrumadora, consiguiendo avances importantísimos tanto en la pantalla como en la memoria o incluso en el rendimiento de los dispositivos, algo que se ha dejado notar también en los precios. Esto lleva muchas personas a preguntarse si realmente merece la pena invertir un poquito más de dinero en un dispositivo, es por eso que muchas personas nos hacen una pregunta. ¿Vale la pena pagar 100 euros más por un smartphone? Y ahí entra en juego el presupuesto más habitual, los 200 y los 300 euros.
En este rango de precio estamos hablando de smartphones de gama media que pueden ofrecernos prestaciones muy importantes en algunos puntos clave, mientras que hay otros elementos que se quedan algo más olvidados. Si tú te encuentras ante esta tesitura de elegir un teléfono móvil de 200 o de 300 euros, te interesa saber cuáles son las principales diferencias que te va a ofrecer un dispositivo u otro, porque quizás te ahorras 100 euros con los conocimientos que te vamos a ofrecer.
Las dudas sobre gastar o no gastar esos 100 euros extras en un móvil pasan por cuatro puntos esenciales.
El diseño, acabado y los materiales.
El primer elemento donde nos vamos a dar cuenta de las diferencias que hay en un móvil de 200 a los 300 euros pasa por los materiales que se utilizan, mientras que en el más económico las opciones pasan prácticamente solo por el policarbonato o los también llamados glastic, al aumentar el presupuesto nos encontraremos con traseras con cristal real e incluso con acabados en cuero vegano. Pero las diferencias también se van a hacer notar en los marcos que rodean la pantalla, reduciéndolos más en el producto más caro. Un buen ejemplo lo encontramos en el Motorola Edge 60dispositivo con acabados de primera calidad y unas especificaciones que le hacen destacar superando sutilmente los 300 euros.
La diferencia pasa por la pantalla
Encontramos otro cambio brutal al mirar su pantalla, aunque por suerte la mayoría de los dispositivos de gama media ya nos ofrecen paneles AMOLED, la experiencia no es igual en todos ellos. Al pagar 300 euros vamos a conseguir que aumenta el brillo, consiguiendo una mejor experiencia en los días de playa o de mucho sol cuando estamos en la calle. Esto también se hará notar en la fluidez, ya que los dispositivos de mayor presupuesto nos ofrecen una tasa de refresco superior y, por lo tanto, una velocidad de respuesta que se hace notar en el día a día.
Cámaras, un aspecto importantísimo

Los cien euros de diferencia que van de un smartphone de 200 a 300 euros también tienen mucho que ver en sus cámaras, pues superando los 200 euros y rozando los 300 euros nos podemos encontrar con el POCO X7 Pro, smartphone que tiene estabilización de imagenademás de un completo sensor de 50 MP, pero si bajamos de los 200 euros o rondándolos, las opciones se conforman con estabilización electrónica y una experiencia peor.
El rendimiento también se deja notar
Hay algo que debemos tener en cuenta al comprar un teléfono y es que, evidentemente, los procesadores e incluso la memoria están muy vinculados con el rendimiento y los precios. Si compramos un teléfono de mayor presupuesto, estamos asegurándonos ya no solo que va a contar con mejores prestaciones, sino que también disfrutarán de un periodo de actualizaciones mayor. Por el contrario, si nos resignamos a comprar un dispositivo más barato y que encaja con productos de menor precio, también estamos escogiendo un producto que antes necesitará ser reemplazado.
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