En los últimos meses ha comenzado a tomar fuerza una idea que, hace solo unos años, habría parecido impensable: Apple estaría dispuesta a retrasar el lanzamiento del iPhone 18 “base” hasta 2027, apostando en 2026 casi en exclusiva por sus modelos más caros y tecnológicos. ¿Ha pensado la compañía en las consecuencias?
La pregunta ante este cambio en las ventanas de lanzamientos es inevitable. ¿Es una jugada inteligente? ¿O un movimiento arriesgado incluso para una compañía con el músculo y la posición de Apple? Solo el tiempo lo dirá, pero, la menos, podemos empezar a elucubrar.
El iPhone 17 ha sido un rotundo éxito, pero…
Precisamente este año, el iPhone más recomendable para la gran mayoría de usuarios no es otro que el iPhone 17. Es el modelo que mejor equilibra precio, rendimiento, cámara y soporte a largo plazo, y el que suele concentrar el horrible de las ventas globales, aunque, de momento, el teléfono top en ventas del año pasado es el iPhone 16.
No es el más avanzado ni el más caro, pero sí el que define el “iPhone estándar” que millones de personas esperan cada año. Retrasar su sucesor directo supone, como mínimo, alterar un ciclo de consumo que Apple ha afinado durante más de una década.
No obstante, Apple planea priorizar en 2026 su gama premiumlanzando únicamente los iPhone 18 Pro y Pro Max, junto a dispositivos más exclusivos como el esperado iPhone plegable. El iPhone 18 base, de esta manera, quedaría relegado a la primavera de 2027rompiendo con la tradición de presentar toda la familia a la vez y sucediendo al escueto lanzamiento de los iPhone SE o los modelos ‘e’.
Las razones oficiales son la presión en la cadena de suministro, el encarecimiento de componentes clave como la memoria y los chips, y la complejidad técnica de nuevos productos que requieren más margen de maniobra en producción y control de calidad. Vamos, el iPhone plegable está más cerca que nunca.
¿Es buena decisión?
Apple lleva años empujando su catálogo hacia arriba, aumentando la importancia de los modelos Pro en ingresos y margen. Hoy, el usuario que compra un Pro no solo paga más por mejores materiales o cámaras, sino que asume que está accediendo a lo último y lo más cuidado de la marca. Priorizar esos modelos en un año clave puede ayudar a Apple a proteger beneficios en un contexto de costes alza ya minimizar riesgos con productos tan delicados como un plegable.

El problema aparece cuando se baja al terreno del usuario medio. Retrasar la base del iPhone 18 implica que, durante más tiempo, el iPhone 17 siga siendo la opción “recomendada” dentro del catálogo moderno. Pero, si ahora mismo el iPhone más vendido es el de 2026, no nos extrañaría que este lugar fuera ocupado en 2026 por el iPhone 17.
Muchos compradores no quieren ni necesitan un Proy tampoco están dispuestos a pagar su sobreprecio, y si tienen la posibilidad de comprar el modelo más recomendado de este año, a un precio ligeramente más bajo, mejor que mejor.
Al fin y al cabo, Apple no es una marca cualquiera. Su posición dominante a nivel global, su ecosistema y su fidelidad de usuarios hacen que un movimiento así sea mucho menos peligroso de lo que sería para cualquier otro fabricante. Aunque el retraso del iPhone 18 base pueda parecer “peliagudo” sobre el papel, lo cierto es que Apple puede permitirse experimentar con el calendario sin que sus ventas se resientan de forma dramática.
