La inteligencia artificial se ha colado ya en casi todo: en los correos que escribimos, en la música que escuchamos o en las fotos que hacemos con el móvil. Y ahora también empieza a entrar en algo tan personal como el perfume.
Puede sonar raro al principio. El olor forma parte de la identidad de cada uno, de cómo queremos presentarnos ante los demás.. De ese momento en el que alguien te abraza y te dice “hueles a ti”. Y ese “a ti” suele ser el resultado de probar decenas de perfumes hasta dar con uno que encaje.
Pero para Álvaro Suárez, fundador de circuloel problema es que esa búsqueda sigue funcionando prácticamente igual que hace décadas. “Vas a una perfumería y te empiezan a ‘sprayear’ perfumes”, explica.
La lógica del sector, dice, no ha cambiado demasiado: grandes marcas lanzando millas de fragancias al año y consumidores intentando encontrar una con la que identificarse.
Su propuesta es darle la vuelta a esa idea: en lugar de elegir entre perfumes que ya existen, crear uno propio.
Un perfumista impulsado por IA
La puesta en marcha, creado oficialmente en mayo de 2025 y con sede en Barcelona, combina inteligencia artificial, algoritmos desarrollados con perfumistas profesionales y una máquina capaz de mezclar esencias con precisión para producir cada fragancia.
El proceso empieza con una conversación con la IA, llamada Aura. El usuario puede describir lo que quiere: un recuerdo, un ambiente, una intención o incluso una historia.
“Hay gente que nos pide cosas increíbles.”, afirma Suárez en Barcelona, en pleno Mobile World Congress, donde la empresa tiene un pequeño pararse en el pabellón 8.
A partir de una descripción, el sistema genera una fórmula digital que después se produce básicamente mediante una máquina —llamada Scent Creator— que mezcla los ingredientes gota a gota. Y contarle a la IA lo que quieres es entretenido, pero todavía lo es más ver cómo va cayendo la fragancia en el pequeño frasco.
50.000 perfumes diseñados en cuatro meses
Aunque el proyecto tiene una historia más larga —Suárez comenzó a trabajar en esta idea en 2018 dentro de un proyecto de innovación de una compañía internacional— la empresa actual lleva apenas cuatro meses vendiendo.
En ese tiempo, según sus datos, ya se han creado. más de 50.000 fórmulas digitales y están vendiendo un perfume aproximadamente cada media hora, sobre todo en línea en Estados Unidos y México.
Uno de los datos que más les ha sorprendido es cómo utilizan el servicio los clientes. El 60 % llega con una historia o un recuerdo que quiere convertir en aroma.mientras que solo una minoría de ingredientes concretos.
Y muchos no buscan un único perfume. “Pensábamos que la gente encontraría su aroma y repetiría siempre”, explica el fundador. “Pero estamos viendo lo contrario: diseñan varios perfumes, para distintas estaciones o momentos”.
Lo que ocurre cuando pruebas el sistema.
Cuando entras en la plataforma, lo primero que aparece es Aurael perfumista virtual de la compañía. Funciona como un chat: te da la bienvenida y te pide que describas qué tipo de fragancia quieres crear. Puede ser un recuerdo, un estado de ánimo o incluso una imagen.
En mi caso, el sistema generó una propuesta llamada ‘Cálido Entre Nubes’. La IA también construyó una especie de panel de humor olfativocon imágenes que representan las notas de la fragancia: maderas, flores, especias y otros ingredientes que componen el perfume.
Si no convence del todo, el sistema permite seguir ajustando el aroma en la conversación.
El proceso termina generando una fórmula digital únicaque se puede compartir mediante un código QR para que la máquina lo genere.
Una generación que quiere explorar
Los datos que está recogiendo la empresa apuntan también a un cambio en el comportamiento de los consumidores.
Entre sus clientes hay dos grupos especialmente fuertes: hombres jóvenes de entre 18 y 24 años y mujeres de entre 45 y 55. Y lo que más llama la atención es que muchos usuarios vuelven a diseñar nuevos perfumes en poco tiempo.
La recompensa ronda el 25 % en apenas tres meses. Pero no para repetir el mismo aroma. “Hay gente que en tres meses ha diseñado ocho o diez perfumes”, explica Suárez. “Están explorando”.
Para el fundador, esto refleja un cambio generacional: las nuevas generaciones ya no buscan tanto un único perfume que las define durante añossino que experimentará con diferentes fragancias según el momento o el estado de ánimo.
IA en algo tan personal como el olor
Que la inteligencia artificial participe en algo tan ligado a la identidad puede generar cierto rechazo. El propio Suárez reconoce que en redes sociales recibe críticas de quienes creen que la perfumería debería mantenerse al margen de la tecnología. “Nos dicen: dejad la perfumería tranquila, es lo último que quedó sin IA”, comenta.
Pero también ocurre lo contrario. Muchos usuarios defienden la idea y ven la tecnología como una forma de abrir nuevas posibilidades creativas..
Desde la empresa insisten en que no almacenen fotos ni datos personales de los usuarios y que las conversaciones se analizan únicamente de forma agregada para entender patrones y mejorar el sistema.
Puede que la inteligencia artificial esté entrando en cada vez más aspectos de nuestra vida. Pero en este caso no parece venir a sustituir nada, sino a ampliar las posibilidades.
Porque, durante décadas, elegir perfume significaba encontrar uno que se pareciera un poco a ti. La propuesta ahora es distinta: intentar crear uno que realmente te represente.
