Antes de reservar mesa en un restaurante o incluso de ir a un nuevo dentista, el 90% de los usuarios consultamos Google Maps para ver las reseñas que otros clientes han dejado en la aplicación de navegación. Y precisamente por la importancia e influencia de estas valoraciones, hay quienes se dedican a dejar malos comentarios y opiniones negativas que son totalmente falsas.
Usuarios enfadados, extrabajadores rencorosos o competidores desleales que, amparados en un supuesto anonimato, deciden hundir la reputación de un negocio con mentiras e insultos. Y si eres uno de ellos y pensabas que hacer esto te iba a salir gratis, debes saber que te estás equivocando.
De hecho, el ordenamiento jurídico español puede constituir un ataque directo al derecho al honor (recogido en la Ley Orgánica 1/1982) o, en casos más graves, delitos tipificados en el Código Penal. Y si el propietario de un negocio te denuncia, habrá consecuencias.
Límites de la libertad de expresión en internet
Para entender el riesgo que tiene hacer lo que hemos mencionado antes, hay que diferenciar lo que simplemente es una opinión negativa legítima y lo que ya supone una infracción legal.
La Constitución Española protege tu libertad de expresión. Tienes todo el derecho del mundo a decir: «No me gustó la comida, estaba fría y tardaron mucho», ya que es una opinión subjetiva basada en una experiencia real que el propio usuario ha vivido.
El problema, y con él la posible multa, llega cuando cruzas dos líneas rojas:
- Lo que cuentas es falsa: Aquí nos referimos a contar cosas que son mentira o incluso contarlas sin ni siquiera haber estado en el local. Si el dueño demuestra que nunca fuiste cliente (aportando libros de reservas o boletos) o que sus inspecciones de sanidad son perfectas, tu comentario pasa de ser una libre opinión a una mentira malintencionada.
- Insultos y vejaciones: Expresiones como «el dueño es un ladrón», «estafadores» o «hijos de…» no están amparadas por la libertad de expresión. Según el Tribunal Supremo, el insulto innecesario para la crítica no es un derecho.
En estos casos, entramos en el terreno de la difamación. Dependiendo de la gravedad, podemos estar hablando de injurias (menoscabar la fama de otro) o calumnias (acusar falsamente a alguien de un delito, como decir que roban o blanquean dinero).
Google sabe quién eres
Desde el punto de vista de la ciberseguridad y la informática forense, el anonimato total en internet es prácticamente imposible para el usuario medio. Aunque tu nombre público sea falso, tu conexión deja un rastro que no se puede borrar: la dirección IP.
Cuando un negocio interpone una querella criminal o una demanda civil por intromisión ilegítima en el honor, el juez tiene la potestad de enviar un mandamiento judicial a Google (oa la plataforma correspondiente). Google, que opera bajo las leyes internacionales y colabora con la justicia cuando hay indicios de delito, puede facilitar los datos de conexión, con la IP desde la que se escribió la reseña, el correo electrónico de recuperación asociado y la geolocalización del dispositivo del usuario que dejó dicho comentario.
Una vez que la Policía o el perito informático cruza esa IP con tu proveedor de internet (Movistar, Vodafone, Digi, Orange, etc.), tu nombre y apellidos reales aparecen en el expediente. En ese momento, el usuario que creía ser anónimo recibe una carta del juzgado en su domicilio real. Y ahí se acaban las risas.
Multas por comentarios falsos e insultos.
Las sanciones varían según la vía judicial (penal o civil) y el daño causado:
- Vía civil (indemnización por daños y perjuicios): Es la más habitual. El juez calcula el daño moral y económico que ha sufrido el negocio. Si una clínica dental demuestra que, tras tu reseña falsa, perdiste clientes o tuvo cancelaciones, te tocará pagar. Estamos hablando de cifras que oscilan fácilmente entre los 1.000 y los 6.000 euros, más las costas del juicio.
- Vía penal (multa diaria): Si se condena por un delito leve de injurias o calumnias, además de la responsabilidad civil (pagar al dueño), tendrá una pena de multa diaria durante meses. Esto implica tener antecedentes penales.
- La cárcel: Aunque es poco probable ir a prisión por una sola reseña, el Código Penal (artículos 205 y siguientes) contempla penas de prisión de 6 meses a 2 años para las calumnias graves con publicidad, es decir, difundirlo en redes o internet.
Preguntas frecuentes sobre las reseñas falsas Una opinión legal negativa se basa en una experiencia real y subjetiva, mientras que una reseña ilegal contiene insultos o mentiras.
No directamente. Google solo está obligado a facilitar los datos de conexión, como la dirección IP, con la que se podrá identificar.
Por la vía civil, las indemnizaciones por daños y perjuicios al negocio suelen oscilar entre los 1.000 y 6.000 euros. Por la vía penal, si se considera un delito de injurias o calumnias, se pueden imponer multas diarias durante meses, además de la indemnización.
¿Cuál es la diferencia entre una opinión negativa legal y una reseña ilegal?
¿Google puede entregar mis datos personales a un negocio que se queje?
¿A qué sanciones económicas me enfrento por una reseña falsa?
