En los últimos años, se han implantado distintas medidas para prevenir la sumision quimica en espacios de ocio como discotecas, festivales o grandes fiestas. Una de las más soluciones más visibles es el uso de tejidos diseñados para impedir que alguien introduzca drogas sin que la víctima se dé cuenta. Ahora, por suerte, a esto se le suma una nueva herramienta pensada para reforzar todavía más la seguridad: Sensores capaces de avisar de forma rápida y sencilla si la bebida ha sido contaminada.
Creado por investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV)este nuevo sensor puede detectar la escopolaminatambién conocida como burundanga. La escopolamina es una sustancia que se utiliza en delitos como agresiones sexuales o robos, ya que reducir la capacidad de defensa de la víctima. Provoca síntomas como confusión, desorientación, pérdida de memoria reciente o cansancio. El principal problema es que estos efectos no siempre parecen de inmediato y cuando lo hacen, la situación puede ser grave.
Añadido esto, otro inconveniente que tiene esta droga es que es difícil de detectar sin equipos de laboratoriolo que complica su identificación de forma cotidiana. Tal y como explican los investigadores, el sensor permite detectar la presencia de la escopolamina en menos de cinco minutos con una sensibilidad muy alta, incluso cuando la cantidad es muy pequeña. Está pensado para que cualquier persona pueda utilizarlo sin conocimientos técnicos ni ningún dispositivo especial.
Cómo funciona el sensor que detecta la burundanga
El proceso es muy sencillo, dado que solo hay que poner una pequeña gota de la bebida sospechosa sobre el sensor: si la muestra se vuelve fluorescente significa que la bebida está contaminada y cuanto más intenso es el color, mayor es la cantidad de droga que está presente. Esto es posible gracias a que se basa en una estructura llamada “caja molecular” diseñada para reconocer de forma muy precisa la escopolamina.
Esta caja actúa como un pequeño contenedor que guarda en su interior una molécula fluorescente. Mientras no haya peligro, la molécula permanece cerrada y no se ve nada, pero cuando la escopolamina entra en contacto con el sensor, la caja molecular la atrapa, se abre y libera las sustancias fluorescentes. Destacan que esta tecnología es muy novedosa, pues este tipo de sistemas no se habían utilizado antes para detectar el intento de sumisión química.
Es cierto que el proyecto todavía se encuentra en una fase inicial, pero los próximos pasos pasan por integrar el sensor en dispositivos fáciles de llevar como pulseras y ampliar su utilización para analizar otros líquidos como la orina o la salivacon el objetivo de mejorar la prevención y la detección temprana.
