Cumpliendo otro de los ritos que distinguen a las elecciones presidenciales chilenas, y pese al tono duro y agrio que marcó la campaña en las últimas cuatro semanas, Jeannette Jara se acercó al comando de José Antonio Kast para felicitarlo una vez que el Servel confirmó su triunfo y lo proclamó futuro Jefe de Estado.
Las imágenes del encuentro fueron difundidas por el equipo de prensa del republicano. El gesto del militante comunista fue agradecido, y el diálogo fue descrito como “una conversación respetuosa y republicana”.
Fuera del control de su comando, adherentes la insultaron mientras se retiraba, y el auto en el que se movilizaba fue rodeado de manera intimidatoria e incluso golpeado.
En lo que respeta estrictamente a los candidatos, ambos tuvieron palabras de concordia y abogaron por la unidad del país, concluido ya el período eleccionario.
Ante sus partidarios, Jara reprobó las pifias que resonaron cuando mencionó a Kast, prometió ayudarle “en todo lo que sea bueno para Chile”, llamó a terminar con la “odiosidad” y aseguró que condenará “cualquier atisbo de violencia, venga de donde venga”.
A su turno, en su discurso triunfal, Kast hizo llamar de manera ruda a quienes gritaron contra la exministra del Trabajo: les exigió, de manera directa, “silencio y respeto”, y logró, efectivamente, que cerraran la boca.
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