Google abrió un programa de salida voluntaria dirigido a empleados que no se sienten cómodos con el ritmo acelerado que ha tomado la compañía en el desarrollo de inteligencia artificial. La iniciativa, revelada en un informe reciente, se presenta como una opción para quienes consideran que la nueva estrategia de la empresa ya no calza con sus expectativas o valores profesionales.
El gigante tecnológico ha intensificado su enfoque en IA generativa tras la presión competitiva de actores como OpenAI, Microsoft y Meta, integrando modelos avanzados en productos clave como la búsqueda, Workspace y Android. Este giro ha implicado reestructuraciones internas, reasignaciones de equipos y una mayor exigencia por lanzar funcionalidades rápidamente, lo que ha generado tensiones con parte de la plantilla. El plan de salida voluntaria se plantea como una manera de reducir la fricción ofreciendo compensaciones a quienes prefieren dar un paso al costado en lugar de adaptarse a la nueva dinámica.
De acuerdo con los informes, el programa incluye paquetes de indemnización y beneficios específicos, aunque Google no ha detallado públicamente las condiciones exactas ni el número de empleados potencialmente elegibles. Voces críticas sostienen que, más que una alternativa “suave”, este tipo de iniciativas pueden funcionar como una presión indirecta sobre quienes cuestionan decisiones estratégicas, mientras que otros las ven como un reconocimiento de que no todos quieren trabajar al mismo ritmo que impone la carrera por la IA.
En cualquier caso, la medida confirma hasta qué punto la inteligencia artificial se ha convertido en el eje central de la estrategia corporativa de Google. Quienes se quedan en la empresa tendrán que convivir con una agenda marcada por lanzamientos rápidos y experimentación constante; quienes se vayan, lo harán con la señal de que el sector tecnológico está entrando en una fase en la que seguir el paso de la IA ya no es opcional, sino requisito.
