El sector de la telefonía móvil Parece estar cerrando uno de sus capítulos más atractivos y potentes. Durante años, los Smartphones diseñados exclusivamente para jugar.con todas esas luces LED, gatillos físicos y sistemas de refrigeración imposibles, llegaban al mercado por doquier, pero eso eran otros tiempos.
Móviles como el POCO X4 GTlos famosos tiburón negro y otros muchos parecen haber quedado en el olvido, dejando el concepto de «juegos móviles» en cuidados paliativos. Y la última prueba de este cambio de tendencia nos lo ha dado el cambio de rumbo en las oficinas de ASUS.
ASUS, con su línea Teléfono ROGha liderado este mercado con una superioridad técnica indiscutible. Eran los mejores, sin paliativos. No obstante, los movimientos estratégicos de la compañía, que han abandonado el mercado de telefonía móvil, sugieren un alejamiento progresivo de este segmento para centrar recursos en líneas más convencionales o rentables.
Y cuando el referente absoluto del sector decide dar un paso atrás, el mensaje para el resto de la industria es claro: los Los juegos móviles ya no te interesan. ¿Por qué?
Un mercado que se queda sin jugadores.
El panorama actual es desolador para los entusiastas de este tipo de telefonos.
Si miramos a nuestro alrededor, marcas que antes eran fundamentales como Black Shark han desaparecido prácticamente del mapa mediático. Lo que nació como una apuesta ambiciosa respaldada por grandes ecosistemas se ha diluido en el silencio absoluto. Ya no hay presentaciones globales ni filtraciones que generen expectación. La marca simplemente ha dejado de ser relevante.
En este escenario, Nubia se mantiene como el último bastión con sus dispositivos magia roja. Es la única firma que parece dispuesta a seguir integrando ventiladores físicos y diseños agresivos. Pero ser el único en una fiesta no siempre es señal de éxito, sino de resistencia en un nicho que se estrecha cada vez más.
El problema no es que los usuarios hayan dejado de jugar, sino que la necesidad de un hardware dedicado ha sido absorbido por la gama alta tradicional.
La potencia llegó a los móviles generalistas.
La muerte de estos terminales se explica por la evolución de los procesadores estándar.
Hace cinco años, un juegos móviles ofrecía una diferencia de rendimiento abismal. Hoy, cualquier buque insignia de Samsung, Apple o Xiaomi monta chips con una capacidad gráfica tan soberbia que la distinción se ha borrado.

El usuario prefiere un teléfono con una cámara excelente y un diseño elegante que pueda mover cualquier juego exigente.antes que un ladrillo pesado con luces de colores que flaquea en el apartado fotográfico. Además, los gatillos no son necesarios si usamos un mando bluetooth o un gamepad acoplado al terminal.
Al final, el centrado tanto en el rendimiento bruto, hizo que los fabricantes de teléfonos olvidaran que el comprador de gama alta busca un equilibrio que los móviles enfocados solo al juego rara vez pueden ofrecer. Con la retirada tactica de ASUS y el olvido de tiburón negroestamos asistiendo al funeral de una categoría que, aunque emocionante, ya no encuentra su sitio en una época donde, el que quiere jugar, tiene mejores opciones.
