La compañía estadounidense Hiroh ha presentado en el CES 2026 su primer teléfono insignia, un dispositivo que busca dar un impulso a la relación entre el usuario y su privacidad digital. A diferencia de los modelos tradicionales, integra mecanismos de protección que neutralizan la posibilidad de espionaje remoto o rastreo no autorizado, sin sacrificar rendimiento ni usabilidad diaria.
Disponible para reserva a un precio de 999 dólares y con entregas previstas para marzo, el nuevo terminal combina diseño premium con una capa de seguridad de hardware inédita en el mercado de consumo. Su sistema incluye dos interruptores físicos: uno que apaga micrófono y cámara, y otro que corta las conexiones GPS, Wi-Fi y Bluetooth. El funcionamiento en modo seguro se indica con una señal luminosa, lo que permite saber con certeza cuándo el dispositivo está completamente aislado.
La idea detrás de la máquina
Durante la presentación, el director ejecutivo de Hiroh, Víctor Cocchiasostuvo que el proyecto “marca un antes y un después en la tecnología de seguridad para el consumidor”. Bajo su dirección, la empresa ha invertido más de una década en el desarrollo de soluciones de comunicación segura, un trabajo que le ha valido tres premios a la Innovación del CES y el reconocimiento de la Asociación Internacional de Profesionales de la Privacidad (IAPP).
El teléfono funciona con el sistema operativo /e/OS, creado por la compañía europea Murena, una plataforma basada en Android pero sin la integración de servicios de Google, con el propósito de minimizar la recolección de datos. Los usuarios que prefieran un entorno más convencional podrán optar por Android 16, sin que ello suponga renunciar a las protecciones que ofrece el hardware.
Privacidad
Aunque el discurso de la firma gira en torno a la privacidad, el dispositivo se sitúa en la gama alta tanto por rendimiento como por diseño: pantalla AMOLED de alta frecuencia, cámara principal de más de cien megapíxeles y procesador MediaTek de nueva generación. La batería, extraíble y de gran capacidad, apunta también a la durabilidad, un rasgo cada vez menos habitual en los smartphones modernos.
La propuesta llega en un momento en que la preocupación por la privacidad se ha convertido en un tema transversal en la industria tecnológica. En un sector dominado por dispositivos cada vez más integrados con servicios en la nube, este modelo plantea un discurso alternativo: devolver al usuario el control sobre sus propias comunicaciones y redefinir el equilibrio entre seguridad, conectividad y comodidad.
