David Hurtado (Madrid, 1974) ofreció ayer en la capital grancanaria la conferencia IA generativa: casos prácticos para la empresa dentro del Foro Nueva Economía, Nueva Empresa, un programa desarrollado por CaixaBank y la Fundación CajaCanarias, con la dirección técnica de la Fundación Fyde CajaCanarias y la Asociación Española de Directivos (AED). En este foro los protagonistas son expertos, empresarios, profesionales, emprendedores y personas con inquietudes a la hora de analizar, reflexionar, debatir, intercambio de conocimientos y experiencias sobre el nuevo marco económico y empresarial.
¿Para qué incorporar IA a los procesos de una empresa?
Primero, hablamos de IA generativa, no la tradicional, que sigue su curso y que lanza predicciones en base a muchos datos. La generativa realiza tareas cognitivas, de inteligencia, procesa información y responde como si fuera un ayudante más, un empleado más. Todavía no está al nivel de una persona, pero si le das un contexto, una pregunta, una petición y una idea sí es capaz de procesarlo todo, razonar y responder.
¿Con acierto?
Esa es la gracia, que conociendo la documentación de la empresa y el contexto en el que se mueve puede dar respuestas muy acertadas. Es capaz de, prácticamente, ayudar a cualquier trabajador de la empresa. Sería como un becario o un consultor júnior en la empresa.
¿Qué perfil, qué tamaño debe tener la empresa que la utiliza?
Normalmente, por el nombre que tiene, inteligencia artificial, por ser tecnología, por cómo las grandes consultoras dirigen los proyectos, se piensa que esto queda en el ámbito de la gran empresa, que es caro y complejo, y la realidad es que no es así.
¿En ningún caso lo es?
En ningún caso. Hay tres niveles de profundidad. El primero es accesible para todo el mundo, se asemeja a una herramienta ofimática; Utiliza un copiloto que es capaz de resolver todo lo que una persona hace con un ordenador o un teléfono. Esto es asumible por cualquier compañía con independencia de su tamaño; De hecho, muchas de las herramientas son gratuitas y cuando no, muy baratas. El siguiente nivel es el de automatizar procesos, y eso ya está en el rango del departamento de tecnología. No es muy complejo, pero es para empresas en las que alguien se encarga de la tecnología. Para entender mejor, es necesaria la existencia de un departamento de informática; Personal capaz de integrar herramientas más complejas que permiten automatizar procesos. En el tercer escalón ya estamos hablando de desarrollos a medida y para eso se requiere una estructura de datos, una plataforma tecnológica. Esto ya es más caro, más complejo, más acorde con una gran empresa acostumbrada a invertir en tecnología. Se lo resumen de modo más claro: las pymes y micropymes tienen un gran potencial en cuanto a beneficiarse de la IA con muy bajo costo y muy baja complejidad tecnológica.
¿Qué importancia tiene el factor humano en este nuevo mundo empresarial?
La IA resuelve tareas que hacen las personas y puede dar la sensación de que el factor humano empieza a ser más irrelevante, pero la realidad es que no es así. La IA no tiene sentido común, las herramientas procesan información muy bien, pero carecen de él. Necesitamos criterio humano en dos puntos: para saber cómo dirigir a la IA, qué información y qué contexto le damos, y, sobre todo, para validar la respuesta. No estamos al nivel de aceptar la respuesta que dé la IA, hay que validarla. El factor humano es mucho más relevante, la IA quita el trabajo sucio, puede escribir, pero las entradas y validar la salida, o modificarlo si es necesario, lo hace un humano. Diría que la IA nos va a hacer más humanos, vamos a dejar de hacer cosas que recordaremos en unos años. ¿Te acuerdas de cuando teníamos que leer y escribir los documentos? O, ¿te recuerdas de cuando tenía que hacer la creatividad? Ahora no, ahora el diseño, el pido a la IA y la valido o la corrijo. Esa es la idea.
¿Puede medirse la velocidad de sustitución de personas por IA?
Me da la sensación de que se suele tomar mal esta métrica. La idea es que la IA puede hacer un muy buen trabajo ejecutando, incluso rediseñando procesos dirigidos por humanos. Lo que va a suceder es que los procesos van a cambiar, serán distintos. Los humanos dejarán de ejecutar tareas para dirigir, revisar, validar y la velocidad de entrada de la IA es mucha; depende de cada empresa y proceso. Las personas seguiremos alrededor de los procesos, porque la IAno está al nivel de ejecutar sola, le falta criterio, creatividad, control, alguien debe dar el input, le falta tomar decisiones con el output, con lo cual seguirá siendo una herramienta no sustitutiva.
¿Caminamos a que lo sea? Por ejemplo, ¿caminamos a que un cliente entre en un hotel y todo lo resuelva con una máquina?
El otro día estuve en un evento de turismo y vimos ese caso. Llegaremos y será un cambio que ocurrirá muy rápido, porque el turista, en este ejemplo que me pone, lo va a querer. La IA ya está al nivel de resolver muchas de las cuestiones necesarias para un proceso de checkin, incluida dar la llave. En el momento en que podamos hacer que el proceso se haga desde el móvil, el cambio va a llegar rapidísimo.
«Algunos sectores que cobran por tiempo se replantean ya el modo de facturación»
Con este ejemplo, ahí sobran las manos, esa recepción de hotel estará vacía o habrá como mucha una persona por si algo falla.
Evidentemente habrá cambios en las plantillas, habrá transformación. Las personas se dedicarán a hacer trabajo de más nivel, de más valor.
Hoy se remunera el tiempo. ¿Y en el futuro? Si la IA acorta los procesos, el tiempo pierde valor.
Totalmente. De hecho, en algunos sectores donde se cobra por tiempo, el legal, por ejemplo, ya estamos viendo a muchos replanteando su modelo de facturación. Si utilizo IA para producir más calidad en menos tiempo, igual no tengo que cobrar por horas sino por pedido, por calidad… El propio cliente plantea que no le cobren lo mismo si hay herramientas que permiten producir lo mismo en menos tiempo. Muchos negocios están saltando del tiempo al resultado a la hora de valorar su trabajo. Y el que domine bien la IA conseguirá mejores resultados.
Si llega una generación que desconoce los procesos que deben acometerse porque la IA se los ha dado siempre hechos, ¿quién le pide y qué le pide a la IA?
De hecho da un poco la sensación, simplificando mucho, de que la experiencia es lo único que se requerirá en el futuro. Si la IA me resuelve la ejecución, la sensación es que solo necesito experiencia para poder utilizarla. Es curioso, porque parece que el caballo ganador es la mezcla de IA y experiencia, pero las nuevas generaciones carecen de ella. Estamos en un impasse ahora mismo, hay que ver cómo se resuelve.
Estamos hablando de IA, pero tengo la sensación de que si retomamos la conversación dentro de un mes, estaremos hablando de otras cosas. ¿Cómo se suponen tantos cambios de calado?
Nunca habíamos tenido algo así, no hay versiones dos, tres o cuatro de Copilot, cambia cada día. Pero tampoco mide urgencia a las empresas para utilizar la última característica.
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