En un momento en que el debate sobre la inteligencia artificial (IA) oscila entre el entusiasmo desmedido y el temor existencial, David Salomónpresidente y director ejecutivo de Goldman Sachsha decidido marcar distancias con las visiones más pesimistas.
Durante una reciente intervención en el podcast de Goldman Sachs, el líder de la banca de inversión fue tajante. Según él, la IA es una herramienta de productividad sin precedentespero no el fin del trabajo humano tal como lo conocemos.
“No estoy en el bando del apocalipsis laboral”afirmó el directivo, subrayando que la historia de la economía es, en esencia, una historia de disrupción tecnológica constante. Para el ejecutivo, la IA no es diferente a otras innovaciones que, durante décadas, han destruido ciertos roles solo para forzar la creación de nuevas industrias y puestos de trabajo en una economía vibrante.
La estrategia “One GS 3.0”
Lejos de ver la IA como una simple vía para el recorte de gastos, Salomón explica que en Goldman Sachs el enfoque es la creación de capacidad. A través de la iniciativa interna denominada Un GS 3.0la firma está rediseñando seis procesos críticos —como el incorporación (integración, bienvenida y capacitación) de clientes y el cumplimiento de las normas KYC (Conozca a su clienteverificación de identidad)— para automatizarlos desde cero.
El objetivo no es reducir la plantilla, sino liberar a los profesionales de tareas repetitivasincluso en enseñanza y medicina, para que se centren en actividades de mayor valor añadido.
“Esto nos permite invertir en el crecimiento de nuestro negocio porque hemos creado capacidad de eficiencia”, señaló Salomónsugiriendo que este aumento de la productividad podría, de hecho, impulsar la creación de más empleos a largo plazo dentro de la firma.
Un baño de realidad para los mercados.
A pesar de su optimismo, el CEO de Goldman Sachs también lanzó una advertencia para los inversores. A su juicio, el despliegue de la IA en las grandes corporaciones es un “trabajo duro” que lleva tiempo.
Salomón anticipa que podríamos ver recalibraciones Durante el año, ya que la integración tecnológica en las estructuras empresariales suele ser más lenta de lo que las expectativas del mercado sugieren actualmente.
La diferencia fundamental en esta revolución, según Salomónes la velocidad del cambio. Si bien confía en la capacidad de adaptación del mercado laboral, reconoce que el ritmo acelerado de la IA puede generar disrupciones a corto plazo más intensas que en ciclos tecnológicos anteriores.
Con una economía estadounidense que Salomón califica de “increíblemente vibrante” y un entorno regulatorio que empieza a ser más constructivo para la inversión, el mensaje desde mundo financiero está claro: la IA es el motor de una nueva era de optimismo y crecimientosiempre que las empresas estén dispuestas a realizar el complejo trabajo de reimaginar sus procesos internos.
