Sigue rondando el peligroso discurso, directo y sin sonrojo desde el alto. gobierno, por animar a un supuesto fraude electoral en ciernes. Un esfuerzo evidente por debilitar el sistema electoral, deslegitimar a la Registraduría, de afectar la democracia.
El objetivo del primer enviado en las elecciones del Congreso fue contra el ejercicio de preconteo y el escrutinio, el cual la Misión de Observación Electoral informó que no solo evidenció el más alto nivel de coincidencia (99,8 por ciento) entre la información de las mesas el día de las votaciones y la revisión técnica y jurídica de los votos, sino que les envió un mensaje directo a esos que desinforman y emiten mensajes de odio sobre la idoneidad de nuestro proceso electoral: no mientan, no inventen, No es cierto que nuestras elecciones sean frágiles o engañosas.
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Este muy peligroso objetivo desde la Presidencia por deslegitimar las elecciones y sus resultados ahora ha enfilado baterías contra la parte tecnológica. Contra los software electorales.
El hecho más reciente, tan ilógico como irrisorio, tuvo como penosa protagonista a la Dirección Nacional de Inteligencia, entidad según la cual un ataque contra la Dian, específicamente contra su sistema de citas, es parte de un supuesto operativo para obtener datos de ciudadanos y crear un “lago de datos” (data lake, cuando no ponen a un ignorante a traducir con Google un cuentazo de estos) que dizque “busca ser utilizado como insumo para alterar datos en las diferentes fuentes y reportes de información electoral del próximo 31 de mayo, tanto en las etapas previas como posteriores a la jornada de votación”.
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¿Qué tiene que ver un hackeo en la Dian con los softwares de elecciones y los sistemas de información electorales? Nada. Ni comparten, tecnología de alojamiento, arquitectura o cercanía técnica alguna las plataformas de la entidad tributaria con la Registraduría.
Foto:iStock
Cada uno de los softwares que interviene en el proceso electoral está cifrado, cuenta con ciberseguridad independiente. Es más, el software de escrutinio pertenece al Estado, es propiedad de la Registraduría, su código fuente. Son decenas de ojos, nacionales, internacionales, de los mismos partidos, todos, encima de una infraestructura técnica, humana, de redes de comunicación, velando por que no pase nada en las elecciones.
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Tratar de conectar burdamente una filtración y robo de información en la Dian (que a peor propósito pasa todo el tiempo en decenas de entidades, siendo este gobierno el desastre en gestión de ciberseguridad de la historia) con un supuesto fraude electoral es la evidencia de que debemos prepararnos y estar atentos: se van a inventar cualquier excusa para deslegitimar las elecciones. La mala noticia para los injuriosos es que por el lado de la tecnología no van a poder seguir inventando. El hecho de que quien está mintiendo sobre el supuesto fraude no sepa de tecnología lo deja en evidencia. Le toca inventarse otra cosa.
JOSÉ CARLOS GARCÍA R.
Editor multimedia
@JoséCarlosTecno
