Los expertos confirmaron las peores previsiones para los próximos años, desde Sam Altman hasta Elon Musk o Bill Gates. La inteligencia artificial amenaza con provocar millones de despidos.
Una investigación de Anthropic es algo más optimista que Sam Altman y compañía. La IA está transformando la forma de trabajar antes de lo que se esperaba, aunque no está eliminando puestos de trabajo en masa, al menos de forma muy notable.
La inteligencia artificial no está destruyendo empleos
Aún es pronto para ser alarmistas. Peter McCrory, jefe de economía de Anthropic, confirma que el mercado laboral “todavía es saludable”. La inteligencia artificial Está teniendo un impacto, pero no tan grande como se creía hace unos meses.
McCrory ha dejado claro que no habrá una desaparición de puestos de trabajo en masa, aunque la industria golpea con fuerza a los trabajadores jóvenes. Los impactos de la llegada de la IA están siendo muy desiguales.
Anthropic ha puesto a prueba el impacto de la IA con Claude. ¿El resultado? Peter McCrory confirmó durante la Cumbre de IA de Axios en Washington que “no existe una diferencia sustancial en las tasas de desempleo”.
Claude se encargaba de automatizar la tarea más importante de algunos trabajos como redactores técnicos, gestores de datos e ingenieros de software. La respuesta de McCrory no sorprende: los empleos con más “interacción física y destreza en el mundo real” son los menos golpeados por la IA.
Más desigualdades por la llegada de la IA
Peter McCrory ha acabado con el temor de millones de trabajadores. La inteligencia artificial no va a destruir empleos enteros, sino que se producirá un desplazamiento de puestos de trabajo.
“Los efectos del desplazamiento podrían materializarse rápidamente, por lo que conviene establecer un marco de seguimiento para comprenderlos antes de que se produzcan, de modo que podamos detectarlos a medida que suceden e, idealmente, identificar la respuesta política adecuada”, comenta McCrory en una entrevista para TechCrunch.
Las desigualdades no dejarán de crecer en los próximos años. El jefe de economía de Anthropic confirma que la inteligencia artificial es una tecnología que recompensa a quienes ya saben cómo usarla.
Aquellos que puedan incorporarla de forma más eficiente tendrán una ventaja, así que los trabajadores jóvenes que se incorporan al mercado laboral juegan con desventaja. A esto se suma el factor geográfico: la IA será una competencia necesaria en unos países y totalmente irrelevante en otros.
“Claude se utiliza con mayor frecuencia en países de altos ingresos, dentro de Estados Unidos en lugares con mayor concentración de trabajadores cualificados, y para un conjunto relativamente reducido de tareas y ocupaciones especializadas”, según McCrory.
