Los asteroides cercanos a la Tierra suelen imaginarse como bloques de roca inertes que simplemente orbitan el Sol durante millones de años. Sin embargo, la evidencia científica empieza a dibujar un panorama que presenta más actividad que la de un simple viaje espacial sin rumbo fijo. Muchos de estos cuerpos forman sistemas binarios protagonizados por un asteroide principal y una pequeña luna que pueden intercambiar material constantemente, en un proceso lento pero persistente que altera su forma y su superficie con el paso del tiempo.
Ahora, nuevos análisis de imágenes tomadas durante la misión Prueba de redirección de doble asteroide (DART) de la NASA han revelado un fenómeno sorprendente: los asteroides pueden lanzarse rocas entre sí como si se tratara de una “pelea de bolas de nieve” cósmica. Los investigadores detectan finas marcas en la superficie de la pequeña luna Dimorphos que delatan la llegada de fragmentos procedentes del asteroide principal Didymos.
El choque contra Dimorphos, origen del estudio actual
Este sistema binario fue elegido como objetivo del experimento por parte de astrónomos de la Universidad de Marylandquienes han publicado sus conclusiones en The Planetary Science Journal. Este asteroide y su luna permiten estudiar con precisión cómo reacciona un asteroide a un impacto, algo que demostró tres años y medio atrás. En septiembre de 2022 la sonda espacial DART chocó deliberadamente contra Dimorphos, logrando modificar su órbita alrededor de Didymos y demostrando por primera vez la viabilidad de desviar asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra.
Sin embargo, el análisis posterior de las imágenes captadas antes del impacto reveló detalles con los que no se contaba. Los científicos observaron patrones de rayas y depósitos de material en la superficie de Dimorphos, señales de que pequeñas rocas y polvo habían llegado desde Didymos a velocidades muy bajas antes incluso de la acción de la sonda DART.
Según el equipo investigador encabezado por Jessica Sunshine, estas partículas se desprenden cuando la radiación solar hace girar al asteroide principal cada vez más rápido hasta que su débil gravedad ya no puede retenerlas.
“Después de pulir los detalles, nos dimos cuenta de que los patrones que observábamos eran muy consistentes con impactos de baja velocidad, como el lanzamiento de ‘bolas de nieve cósmicas’. Obtuvimos la primera prueba directa de transporte de material reciente en un sistema binario de asteroides”
Misiones cercanas que aportarán más datos para el análisis
Una vez liberadas, esas rocas vagan lentamente por el sistema binario y terminan cayendo sobre la luna vecina. El resultado es ese proceso continuo de intercambio de material que remodela las superficies de ambos cuerpos Durante millones de años y que, de no haber sido por las imágenes, no habría permitido dar con “la primera prueba directa de transporte de material”, tal como destacó la propia Jessica Sunshine.
El descubrimiento tiene implicaciones importantes para la defensa planetaria. Comprender cómo se comporta el material suelto en asteroides ayuda a predecir con mayor precisión cómo responderán a un impacto diseñado para desviarlos. De hecho, la propia misión DART demostró que la nube de escombros expulsada tras el choque amplificó el efecto del impacto, aumentando el cambio orbital de Dimorphos.
Los científicos esperan una imagen mucho más detallada del sistema cuando la misión Hera de la Agencia Espacial Europea (ESA) llegue a Didymos en diciembre de 2026. se podrá estudiar directamente el cráter del impacto de DART y los restos de material dispersos por el sistema.
De igual modo, los astrónomos estarán pendientes de la misión para ver si Hera detecta nuevos patrones de rayos que se formaron con el impacto de la sonda DART sobre Dimorphos. Con ello, contarían con más datos de análisis y más información de cara a perfilar mejores los modelos y medidas de defensa planetaria.
