Amazon ha anunciado el cierre definitivo de sus 57 tiendas Amazon Fresh y sus 15 establecimientos Amazon Goponiendo fin a una década de experimentos para reinventar la compra física.
- Fresco Eran los supermercados clásicos, pero con toques tecnológicos.
- Ir Eran tiendas sin cajeros donde entrabas, cogías productos y salías: sensores y cámaras te cobraban automáticamente. El único personal era el de reposición.
¿Por qué es importante?. Este el fracaso más visible de Amazon en su intento de trasladar su dominio del comercio electrónico al mundo físico. Una empresa que ha arrasado vendiendo de todo online no ha conseguido vender productos básicos en tiendas físicas siendo rentables.
El contexto. Go abrió en 2018, Fresh en 2020. Ambos representaban la visión futurista del minorista: tecnología punta, automatización extrema y una clara obsesión por eliminar fricciones. Amazon ha admitido que “no ha creado una experiencia de cliente distintiva con el modelo económico adecuado”.
Una forma elegante de decir que no han encontrado los suficientes clientes dispuestos a pagar el sobrecoste de toda esa innovación.
Sí, pero. Amazon no abandona el sector de la alimentación. Ahora va a convertir algunas ubicaciones en Whole Foods, la cadena que compró en 2017.
Whole Foods tiene más de 550 tiendas, ha crecido un 40% en ventas y abre cien nuevos establecimientos. Además, Amazon también está entregando ya comida a domicilio en 5.000 ciudades de Estados Unidos.
Entre lineas. Estos cierres dicen mucho sobre la tecnología impactante que tenían estas tiendas: ni siquiera ella puede compensar una propuesta mediocre. Amazon Go eliminaba las colas, pero quizás eso no resolvía gran cosa si sus competidores reales no ahí tenían un problema.
Eso sí, la tecnología “Just Walk Out” ahora opera en 360 tiendas de terceros y en más de 40 centros logísticos de Amazon. Como suele ocurrir, la innovación sobrevive donde tiene sentido económico. El fracaso de Go y Fresh se veía venir desde hace mucho.
El patrón. La historia se repite. Amazon ha cerrado librerías físicas, tiendas ventana emergente y ahora también estos conceptos. Cada cierre cuenta la misma historia: dominar el online no te convierte en buen vendedor offline. Sobre todo si apuntas a la rentabilidad.
Bezos construyó su imperio eliminando intermediarios y fricciones en Amazon, pero el supermercado físico tiene fricciones por algunos motivos: la gente quiere tocar la fruta, comparar productos, decidir sobre la marcha… El comportamiento humano no siempre puede ser mejorado por la eficiencia algorítmica.
Profundiza. El fracaso contrasta con el de otros gigantes tecnológicos que de una u otra forma sí han sabido dominar el minorista. Apple domina sus tiendas porque vende una experiencia, no solo sus productos. Y Tesla controla sus puntos de venta porque el coche eléctrico requiere cierta evangelización.
Amazon intentó aplicar su fórmula del comercio electrónico (automatización total, velocidad, eliminación del personal) a un negocio que simplemente tiene otras dinámicas. Un supermercado no es un almacén logístico. Y ni siquiera toda una Amazon, con todos sus recursos, puede imponer su visión del futuro si el cliente no se la compra.
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