Antes de que las farmacias ocuparan cada esquina, ya existía el jengibre. Lo que durante más de dos milenios fue el secreto mejor guardado de las boticas asiáticas, hoy está pasando por el examen más riguroso del microscopio. Este tallo subterráneo —técnicamente un rizoma, no una raíz— ha dejado de ser un simple condimento para galletas para convertirse en un protagonista de la nutrición clínica.
Como bien dice el Dr. Joshua Forman, gastroenterólogo en Maryland, en una entrevista con el Correo de Washingtona veces nos obsesionamos con fármacos caros y complejos mientras ignoramos lo que tenemos delante. “Es curioso cómo las cosas más sencillas pasan desapercibidas”, reflexiona el experto.
Del herbolario al laboratorio. La “sabiduría popular” ya no está sola, la ciencia ha tomado el relevo con fuerza. Una revisión masiva de 109 ensayos clínicos. publicado en Nutrientes confirme que el jengibre no es un placebo; funciona, especialmente cuando el sistema digestivo se rebela.
Pero los hallazgos van más allá de un simple alivio estomacal. De hecho, un metaanálisis es Medicina alternativa y complementaria basada en la evidencia ha puesto sobre la mesa algo impensable hace años: su capacidad para ayudar a regular el azúcar en sangre y proteger el corazón en pacientes con diabetes tipo 2.
¿Qué dice el veredicto científico? Si analizamos las pruebas, el jengibre actúa casi con precisión quirúrgica en tres frentes. Primero, en el embarazo; apenas 1.5 gramos pueden cambiarle el día a una mujer náuseas matutinas. Además, un estudio en el Revista taiwanesa de obstetricia y ginecología Llegó a comparar su eficacia contra el dolor menstrual con la del ibuprofeno, con resultados asombrosos.
No obstante, lo más fascinante ocurre a nivel celular. Investigaciones recientes en Perspectiva de la JCI sugiere que el jengibre podría “frenar” la hiperactividad de ciertas defensas del cuerpo, algo clave para quienes padecen lupus. Incluso en el cerebro, la revista Fronteras en nutrición apunta a un efecto escudo que podría retrasar el avance de enfermedades como el Alzheimer al desinflamar las neuronas.
La quimica del rizoma. El secreto del jengibre residen en sus compuestos bioactivos: los gingeroles, shogaoles y zingeronas. Estos compuestos actúan sobre los receptores nerviosos (como el 5-HT3 y el TRPV1) que regulan las señales de dolor y náuseas.
Además, el jengibre es un auténtico acelerador. En las pruebasel estómago de quienes lo tomaron tardó solo 12 minutos en vaciarse, casi la mitad que el grupo de control. Eso sí, un aviso para navegantes: es un maestro aliviando la náusea, pero si el vómito ya ha comenzado, su efecto es mucho menor.
No es una solución “mágica” para todo. A pesar de su auge en redes sociales como TikTok bajo etiquetas como #SaludGut, los expertos advierten:
- Cuidado con el Cerveza de jengibre: el Dr. Forman advierte en el Correo que la mayoría de los refrescos de jengibre comerciales contienen jarabe de maíz y saborizantes artificiales, pero casi nada de jengibre real. Lo ideal es la infusión casera (rallando la raíz e hirviéndola 10 minutos).
- No es un “detox” milagroso: no existen pruebas concluyentes de que los “chupitos” de jengibre en ayunas desintoxiquen el cuerpo o adelgacen por sí solos sin una dieta equilibrada.
- Interacciones peligrosas: debido a que el jengibre inhibe la agregación plaquetaria, no debe combinarse con anticoagulantes como la warfarina, ya que eleva el riesgo de hemorragias.
Ciencia y naturaleza, de la mano.. El jengibre realmente ha dejado de ser un simple remedio casero para convertirse en una “opción complementaria de apoyo basada en evidencia. Si bien no debe sustituir el tratamiento médico en casos graves, la ciencia confirma que este rizoma es uno de los pocos “superalimentos” que honra su nombre, ofreciendo una solución de bajo costo y alta eficacia para mejorar la calidad de vida diaria.
Imagen | desempaquetar
Xataka | Hay gente tomándose un “chupito” de vinagre de manzana por las mañanas. La ciencia tiene una opinión al respecto.
