Hoy en día, los videojuegos son una parte muy importante de la sociedad, dado que no solo actúa como herramientas potentes para el desarrollo cognitivo, social y emocional de las personas, sino que ofrecen entretenimiento y una vía de escape del estrés cotidiano.
como describir Gabrielle Zevinautora del libro ‘Mañana, y mañana, y mañana’, representan el algoritmo de la vida: “Una vida de infinitos e inmaculados mañana, sin errores y con la prueba de haber vivido”.
Desde la aparición del primer ‘tres en raya’ digital, un comienzo de la década de los 50, esta industria ha experimentado varios cambios: la producción de juegos virtuales ha ido en aumento, superando incluso algunas veces a la del cine y la música; se han incorporado dispositivos de inteligencia artificial y, además, se ha formado una gran comunidad de jugadores y coleccionistas. Eduardo Torneromédico de profesión, es uno de ellos. Empezó a coleccionar en el año 2000 y, ahora, es presidente del Museo del Videojuego de Cataluña (MÚVIC).
De una afición a un museo
A Tornero siempre le habían gustado los videojuegos, así que, sin mucho criterio, se propuso recuperar todas las máquinas y consolas que había tenido de pequeño. Pero no se conformó solo con eso: empezó a documentarse y, tiempo después, descubri todo un mundo de artilugios que aún no habían llegado a España. Durante más de 20 años se dedicó a coleccionarlos en solitario, pues no tenía con quién compartir su afición.
No obstante, todo cambió en 2013, cuando nació RetroBarcelona, la feria de videojuegos clásicos y cultura retro más importante de España. En el marco de esa feria, Tornero decidió compartir su colección de consolas y ordenadores con más personas, lo que le llevó a conocer al historiador del videojuego. Marc Rollánconocido como ‘El Funs’, y al experto Iván Santillanaalias ‘Tentáculo Púrpura’, que hoy forman parte del conjunto del museo.
La experiencia en el RetroBarcelona, que este año celebra su 11ª ediciónlos animó a pensar que les gustaría tener un espacio propio y, mientras le daban vueltas a esta idea, se cruzaron con Omar Bádenael propietario de la tienda Súper Boniato que, a pesar de haber abierto sus puertas hacía poco tiempo, ya se había convertido en un referente del retro. Desde muy joven, se había dedicado a restaurar consolas y había viajado varias veces a Japon con el objetivo de conseguir nuevos materiales para exponer en su tienda.
Así pues, cuando Super Boniato se trasladó a un nuevo establecimiento a finales del año pasado, Bádena sugirió a Tornero incorporar su colección a la tienda.
Joyas ocultas de Japón
El Museu del Videojoc de Catalunya es un pequeño espacio situado en el barrio de Gràcia de Barcelona. A pesar de su tamaño, contiene una gran cantidad de tesoros de la historia del videojuego. Videoconsolas con aspecto nada parecido al de los ‘joystick’ actuales y maquinas de todo tipo son algunas de las cosas que se pueden ver tras sus vitrinas; cada una de ellas ofrece un recorrido por la evolución de la industria.
La primera exposición, ‘Joies Ocultes del Japó’, que finalizó el pasado 14 de marzo, quiso exhibir algunos de los aparatos procedentes del país nipón, como la TV Tenis Electrotenisla primera consola doméstica comercializada en Japón en 1975; la Bloquear Kujushila primera consola Nintendo que diseñó Shigeru Miyamoto en 1979; o la Aiwa CSD-GM1 de 1994una radiograbadora ‘boombox’ que integra una videoconsola. La mayoría de estas son consolas que no triunfaron en su país natalpor lo que tampoco consiguieron llegar aquí.
Tal y como expone el MUVIC en su perfil de Instagram, “este proyecto no sería posible sin la energía y la implicación de todo el equipo“. Tanto Tornero como Bádena, los historiadores Marc Rollán, Ivan Santillana y Carolina Cárdenas han permitido que el Museu del Videojoc de Catalunya sea, a día de hoy, el primer sitio de divulgación y preservación de la cultura del videojuego en Catalunya. Puede que dentro de unos años se convierta en un referente nacional.
