A principios de los 2000, Eduard Tornero empezó a coleccionar videoconsolas. Desde pequeño le gustaban los videojuegos, así que se propuso recuperar aquellas máquinas que había tenido en su infancia y las que no cayeron en sus manos. Al principio, lo hacía sin demasiado criterio, sin embargo, poco a poco empezó a leer ya documentarse y, ante él, se abrió todo un mundo de dispositivos que nunca habían llegado a España y que desconocía por completo.
Un cuarto de siglo después, gran parte de la extensa colección que Tornero ha atesorado hasta el día de hoy se exponen de forma gratuita y para todos los públicos en el recién estrenado. Museo del Videojoc de Cataluña (MUVIC), una diminuta a la vez que singular muestra expositiva dedicada a la historia del medio interactivo que puede visitarse en la tienda de videojuegos retro Super Boniato, ubicada en la calle Pérez Galdós 45 de Barcelona, al lado de la Plaça Lesseps.
“Durante más de veinte años estuve coleccionando prácticamente en solitario”, afirma Tornero, de 43 años, barcelonés y médico de profesión. “No tenía con quien compartir esta afición y, cuando se lo comentaba a alguien, casi me trataba de loco”, añade.
No obstante, todo cambió hace tres años, cuando Tornero empezó a colaborar con RetroBarcelona, el mayor evento sobre el videojuego clásico y la retroinformática que se celebra en España —y que el próximo mes de mayo alcanzará su decimoprimera edición—. Desde entonces, se encarga de organizar la zona del museo de la feria, un espacio por el que pasan millas de visitantes y donde se exponen consolas, ordenadores y accesorios de todas las épocas.
El ‘Museu del videojoc de Catalunya’ es una exposición pequeña pero muy cuidada que puede visitarse en la tienda de videojuegos Super Boniato del barrio de Gràcia
“A raíz de la colaboración con RetroBarcelona empecé a conocer a otras personas con las mismas inquietudes y desde ese momento ha sido algo exponencial”, comenta. De hecho, fue a partir de la decisión de compartir su colección que conoció a los compañeros que hoy le acompañaron en esta nueva aventura, el historiador del videojuego Marc Rollán alias El Funs, o el también experto en la materia Iván Santillana alias Tentáculo Púrpura.
“Con la zona museo de RetroBarcelona cada año nos fuimos animando más y empezamos a pensar en lo mucho que nos gustaría tener un espacio físico permanente, especialmente porque en Catalunya todavía no hay un museo de esta temática”, explica Tornero. Fue entonces, mientras le daban vueltas a esa posibilidad, cuando el camino de este entusiasta del videojuego se cruzó con el de Omar Bádenas, propietario de la tienda Super Boniato y también un gran aficionado de este mundillo —hasta el punto de que desde muy joven se dedicaba a comprar y restaurar consolas—.

A pesar de que abrió sus puertas no hace mucho, la de Omar ya se ha convertido en una de las tiendas retro de referencia. Su especialidad es el videojuego japonés, motivo por el cual viaja varias veces al año al país japonés con el objetivo de traerse para aquí el material más codiciado. De hecho, el nombre de su establecimiento es un guiño a la que, sin duda alguna, es la tienda de videojuegos más conocida del mundo, la legendaria Super Potato ubicada en el emblemático barrio de Akihabara, en Tokio.
“Cuando visité el trastero donde Eduard tenía su colección, le sugerí que tenía que exponerla y él, por su parte, me dijo que si me trasladaba a una tienda más grande de lo que hablaríamos”, recuerda Omar. Dicho y hecho. Cuando a finales del año pasado Super Boniato se trasladó a su nuevo emplazamiento, ambos se decidieron a probar suerte con este curioso concepto de tienda y museo.
“Es muy habitual cuando visitas tiendas de videojuegos retro en Japón encontrarte con las típicas vitrinas con productos muy curiosos que no están a la venta, con consolas y accesorios con el cartelito. No a la venta y, en parte, este es el sentido que hemos querido darle a la exposición, intentar exportar esa idea”, explica Omar. “De hecho, mira que he visitado tiendas retro por Europa, y nunca he visto ninguna que tuviese algo como esto”, añade.

He visitado muchas tiendas de videojuegos retro por Europa y nunca he visto ninguna que tuviese algo como esta exposición.
Así es como ha nacido el pequeño, pero muy cuidado, Museo del Videojoc de Cataluñaun espacio de unos pocos metros cuadrados que, a pesar de sus diminutas dimensiones, reúne muchos tesoros de la historia del videojuego. A través de sus vitrinas pueden verse videoconsolas que poco o nada tienen que ver con las actuales, máquinas de todas las formas y colores que reflejan el pasado de este sector y que casi conforman una pequeña muestra de la evolución del diseño industrial de estos dispositivos.
Para el visitante son de mucha ayuda los textos que acompañan cada una de las piezas. Escritos con precisión y conocimiento por Marc Rollán y Carolina Cárdenas, son un complemento imprescindible para entender el contexto y la importancia de cada una de ellas. “Necesitábamos una persona que le diera un carácter más científico y didáctico a la exposición, y contar con Marc, que es un auténtico apasionado de la historia del videojuego, ha sido fundamental”, puntualiza Tornero.
La primera exposición temporal está dedicada a las consolas japonesas que nunca se comercializaron en Occidente.
Debido al limitado espacio del museo, la fórmula por la que han optado sus responsables es la de las exposiciones temporales y, para empezar, propone una que le va como anillo al dedo a la tienda: joyas ocultas de Japón. Entre ellas se encuentran algunas consolas realmente difíciles de ver, como la TV Tennis Electrotennis de 1975 —la primera consola doméstica comercializada en Japón—, una Block Kuzushi de Nintendo —la primera consola que diseñó Shigeru Miyamoto en 1979— o la Aiwa CSD-GM1 de 1994 —un estilo Mega Drive radiocasete con lector de CDs y casetes—, por poner tres ejemplos.

“Estas joyas ocultas de Japón son consolas muy curiosas que en la mayoría de los casos no triunfaron en su país natal, por eso la mayoría de ellas ni siquiera las vimos por aquí”, detalla Tornero mientras nos ofrece una visita guiada entre las distintas vitrinas de la exposición. “En el mundo de las consolas hay más fracasos que éxitos —sentencia—, hasta el punto de que por cada éxito puedes encontrar hasta diez o quince ideas que fracasaron”.
En el mundo de las consolas hay más fracasos que éxitos.
Otra de las curiosidades que puedes conocerse en esta primera exposición temporal es la primera batalla entre empresas de videojuegos que tuvo lugar en Japón y que, contrariamente a lo que pensaríamos la mayoría no fueron Nintendo y SEGA, sino las compañías Bandai y Epoch, las primeras empresas que sacaron consolas dedicadas en este país.
Desde luego, el concepto de tienda y museo es singular. Mientras Tornero ofrece su explicación, dos clientes entran en el establecimiento y observan con expresión curiosa esta visita guiada. “El otro día dos chicos vinieron expresamente a la tienda para visitar la exposición y se pasaron casi una hora hablando de todas las consolas”, relata Omar. “Llama la atención que con el cambio de ubicación hemos pasado de un concepto de tienda casi secreta a una mucho más abierta y en la que pueden suceder este tipo de dinámicas”, añade.

A pesar de sus reducidas dimensiones, es innegable que esta primera iteración del MUVIC cumple una gran labor de divulgación y preservación de la cultura del videojuego. Quién sabe si dentro de unos años estaremos hablando de un museo con todas las de la ley, pero, de momento, es un espacio rebosante de cariño que conseguirá cautivar a los entusiastas del medio interactivo.
La exposición temporal sobre consolas japonesas termina este sábado, 14 de marzo, así que todavía quedan un par de días —con la posibilidad de solicitar una visita guiada por las mañanas— para descubrir estas joyas que nunca llegaron a Occidente. La siguiente exposición —¡primicia!— estará dedicada a la historia de Nintendo.
