Las civilizaciones antiguas ya supieron que la transmisión de información entre generaciones era vital, y así dejaron papiros, tablillas e inscripciones en cerámica para no perder el conocimiento adquirido.
Gracias a los materiales usados, además de su conservación natural, la historia quedó congelada en diferentes símbolos atados a un medio, algo que con los medios de almacenamiento actuales sería complicado.
La invención de la imprenta en el siglo XV ayudó a conservar la historia y cultura de diferentes civilizaciones, aunque los libros también tienen una vida limitada, ya que el paso del tiempo hace mella en ellos, a no ser que se conserve como una reliquia bajo vitrina.
Con el avance imparable de la tecnología en las últimas décadas, cada usuario puede guardar –a un precio muy razonable– toda su historia en un dispositivo del tamaño de un bolsillo, como son las unidades de estado sólido (SSD) y los discos duros mecánicos (HDD).
No obstante, como ocurre con cualquier tecnología, este tipo de dispositivos de almacenamiento tienen un problema que, en el futuro, podría dar lugar a la pérdida de información, como es su vida útil de aproximadamente 10 años.
Afortunadamente, el ser humano ha sido capaz de crear el disco duro del futuro, con lo que se conoce como el almacenamiento en ADN, una tecnología planteada ya hace muchos años, pero que aún tiene mucho camino por recorrer.
El almacenamiento en ADN, un futuro que nunca termina de llegar
En la actualidad, la configuración del almacenamiento no es lo más eficiente, ya que más allá de las unidades externas, se necesitan servidores y estructuras muy costosas para todo lo relacionado con la nube.
Aunque pueda resultar extraño, el almacenamiento en ADN es capaz de solventar todas estas limitaciones, sin necesidades de centros de datos y, por supuesto, con una vida útil que podría llegar a 1.000 años.
Para lograr que esto se haga realidad, este tipo de almacenamiento utiliza la misma estructura que una secuencia de ADN, dividida en 4 bases: adenina, timina, citosina y guanina (ATCG).
Ahora bien, las máquinas no entienden un lenguaje compuesto por 4 estructuras diferentes, sino que sy comprensión se organiza con lo que se conoce como código binario, es decir, cadenas de 0 y 1 interpretables para poder funcionar.
En este sentido, el almacenamiento en ADN divide la estructura ATCG en 2 parespara conseguir que cada cadena represente un 0 o 1, de la misma forma que se puede ver en el ADN de los seres humanos.
Mark Bathe, miembro asociado del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y de la Universidad de Harvard, explicó en un comunicado de prensa del MIT todas las ventajas de este tipo de almacenamiento de la siguiente forma:
“El ADN es 1.000 veces más denso que la memoria flash, y otra propiedad que es interesante es que una vez que haces el polímero de ADN, no consume energía”, aseguró. “Puedes escribir el ADN y luego almacenarlo para siempre”.
De momento, existen algunas compañías especializadas en la computación con ADN, incluso con la publicación de libros con este tipo de almacenamiento, una antología de Prensa Asimovmediante el lanzamiento de 1.000 cápsulas de ADN.
Las limitaciones de almacenar datos en ADN
A pesar de que teóricamente este tipo de almacenamiento ya se planteó a principios del milenio, los costos de escalar el almacenamiento en ADN son extremadamente elevados.
Según los cálculos de los investigadores, supera considerablemente el costo de las unidades mecánicascon un precio de 1 billón de dólares por cada millón de gigabytes, el primer obstáculo a corto plazo.
Otro de los inconvenientes, tras haber encapsulado los datos, consiste en poder extraerlo, algo que no es tan sencillo; Bathe y su equipo intentaron solucionar esto mediante etiquetas con códigos de barras en mini cápsulas de sílice.
Por ello, de momento los expertos aseguran que el almacenamiento en ADN, aunque es una realidad, serviría más bien para guardar los llamados datos “fríos”, aquellos que no se utilizan habitualmente, ya que las velocidades apenas llegan a 1 kilobyte por segundo.
En tal caso, las próximas décadas, con la mejora del ADN para guardar archivos, podría llevar a un escenario en que los SSD se complementen con esta tecnología, lo que supondría tener una copia de seguridad confiable y milenaria.
