Todos hemos sentido en alguna ocasión ese escalofrío que invade nuestra espalda al ver que el smartphone empieza a hacer cosas raras. ¿Me están espiando o son cosas de mi imaginación? Resolver esta duda hoy en día es más fácil, y puedes buscar la respuesta dentro de los ajustes de tu smartphone Android.
Avisos de ubicación cuando no estaba usando ninguna aplicación, el icono del micrófono apareciendo sin motivo aparente y un consumo de batería extraño durante la noche son indicios que te pueden adelantar que alguien o algo está controlando tu smartphone sin que lo sepas. A mí me ha pasado hace unos días. No es que pensara literalmente que me estaban espiando, pero sí tenía claro que algo no funcionaba bien en el teléfono.
Fue entonces cuando usé uno de esos ajustes de Androide que, aunque casi nadie lo conoce, son bastante prácticos: el panel de privacidad.
Controla los permisos de tus aplicaciones.
Android lleva años mejorando su enfoque en privacidad, pero sigue habiendo un gran desconocimiento sobre cómo funcionan realmente los permisos del teléfono. Cada vez que Instalamos una aplicación y pulsamos “permitir” sin leer.le estamos dando acceso a partes sensibles del teléfono: ubicación, cámara, micrófono, archivos o incluso sensores internos. El problema no es solo qué permiso se concede, sino cuándo y cómo se utiliza después, muchas veces en el segundo plano y sin que el usuario sea consciente.

La buena noticia es que toda esta información se recoge desde el mencionado panel de privacidadun apartado, accesible desde los ajustes de seguridad de Android, que muestra con bastante precisión qué aplicaciones han accedido a permisos delicados y en qué momento exacto lo han hecho. No te dice solo qué aplicaciones tienen ciertos permisos concedidos, sino que es un registro temporal bastante detallado.
Al revisar ese historial, lo primero que llama la atención es la frecuencia. Aplicaciones que apenas uso aparecían consultando la ubicación varias veces al día, como sucede en mi caso con Wallapop. Otras, supuestamente inofensivas, habían accedido al micrófono sin que yo recordara haberlas abierto. El sistema no dice que estén haciendo algo ilegal, pero sí deja claro que tienen permiso para hacerlo, y lo están aprovechando.
¿Me están espiando?
Llegados a este punto, hay que aclarar algo. Que una aplicación tenga acceso a un permiso no significa automáticamente que te estés espiando de forma maliciosa. En muchos casos, el problema está en permisos mal configurados o concedidos por comodidad. Android permite, por ejemplo, que una aplicación acceda a tu ubicación “todo el tiempo”, incluso cuando no la estás usando. Esto tiene sentido en apps muy concretas, como navegación o servicios de emergencia, pero no en juegos, herramientas simples o aplicaciones que solo usas de forma puntual.
Uno de los errores más comunes es aceptar la opción por defecto. Muchas aplicaciones solicitan acceso permanente a la ubicacióny la mayoría de usuarios lo conceden sin pensarlo. El resultado es un seguimiento constante de tus movimientos, que suele acabar alimentando bases de datos ‘vendibles’ para personalizar la publicidad que recibes en el teléfono.

Porque no, no es casualidad que después de pasar por una zona concreta comiencen a aparecer anuncios relacionados.
Hazme caso, Después de revisar y ajustar estos permisos, la diferencia se nota.. Menos accesos innecesarios, menos actividad en segundo plano y, curiosamente, mejor autonomía. Pero, sobre todo, una mayor sensación de control sobre tu teléfono.
