En Apple han descubierto algo incómodo: en 2025 ya no basta con “responder con educación”. Si un asistente no entiende el contexto, no actúa entre apps y encima te obliga a hablarle como si fuera un robot, el usuario se va con el primero que sí lo haga. Y ahí, Siri quedó retratada.
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La buena noticia para Cupertino es que 2026 aparece como su oportunidad de revancha… con un detalle clave: esta vez la promesa viene acompañada de una reestructura y un plan más realista.
Qué salió mal en 2025 (y por qué dolió tanto)
La historia reciente de Siri se resume en un título: Apple anunció mejoras de inteligencia artificial para su asistente y luego confirmó que se retrasaron hasta 2026.
El golpe no fue solo técnico; fue de confianza. Porque el mensaje implícito era claro: el producto que debía sostener la narrativa de “Apple Intelligence” todavía no alcanzaba el estándar interno de calidad.
Y cuando Apple se retrasa, el mercado no espera sentado. Google, Amazon y otros competidores han acelerado con modelos conversacionales más potentes y asistentes más “agentes” (de los que hacen cosas, no solo hablan).
La pista que cambia el ánimo: “va en camino” y ya tiene año
En octubre de 2025, Tim Cook dio una señal pública de calendario: la Siri renovada estaría “en camino” para el próximo año (mar, 2026). No es una fecha exacta, pero para Apple es casi como poner un post-it gigante en la nevera: “no olvidar entregar esto”.
Además, varias coberturas apuntan a que el gran salto de Siri se enfocará en tres capacidades: entender el contexto personal, reconocer lo que ocurre en la pantalla y tener controles más profundos por aplicación.
Qué se espera de la “Siri con contexto” (la que por fin entiende la vida real)
La idea central parece simple, pero es enorme: Siri debería trabajar con lo que ya existe en el iPhoneen lugar de pedirle al usuario que repita datos como loro.
En la práctica, esto se traduce en que el asistente pueda:
- Leer contexto permitido de Mensajes, Mail, Calendario o Mapas y conectar puntos.
- Ejecutar acciones encadenadas (por ejemplo, encontrar información y luego actuar sin que el usuario haga diez pasos).
- Entender referencias del tipo “lo de ayer”, “el archivo que me mandaron” o “la dirección que aparece en el correo”.
En otras palabras: menos comandos, más intención.
El detalle que podría explicarlo todo: Siri apoyada por modelos externos
Aquí entra el “detalle” con más morbo tecnológico. Informes de Reuters señalan que Apple planeaba usar un modelo de Google para la nueva Siri (en específico, Gemini) en una versión adaptada.
Esto no significaría que “Siri se convertirá en Gemini”, sino que Apple podría apoyarse en un motor lingüístico más fuerte para la parte conversacional, mientras mantiene su capa de privacidad, interfaz y control del sistema.
Y no es una idea caída del cielo: ya se venía hablando de integrar Gemini al iPhone como opción dentro del ecosistema de Apple Intelligence.
Ventana probable: primavera de 2026 y el fantasma de iOS 26.4
Si alguien quiere ponerle estación del año, muchas miradas van a la primavera de 2026. En paralelo, medios que siguen el rastro de versiones internas de Apple han mencionado iOS 26.4 como una actualización esperable para marzo o abril.
No es una confirmación oficial de “ahí viene Siri”, pero sí encaja con el patrón típico de Apple: grandes funciones que llegan en una .4 “primaveral”.
Por qué ahora sí podría pasar: cambios de mando y menos romanticismo
Un indicio de que Apple se lo está tomando en serio es el reordenamiento interno: su jefe de IA, John Giannandrea, dejó el cargo tras los tropiezos con Siri, según informes recientes. Ese tipo de movimiento suele significar una cosa: prioridad máxima y tolerancia mínima a repetir el mismo error.
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Si 2025 fue el año del “ups”, 2026 pinta como el del “vale, ahora sí”. Y si Apple combina una Siri realmente útil con su obsesión por la integración y la privacidad, el asistente podría dejar de ser meme… y volver a ser herramienta.
