Torrente, presidente se estrenó el pasado 13 de marzo en las salas de cine españolas y lo hizo con polémica por no mostrarse previamente a los críticos, decisión que apoyamos y que, como fans del personaje y sus primeras películas, aplaudimos, pero también con un rotundo éxitosuperando y por mucho a otras como Amarga Navidad de Pedro Almodóvar.
Hasta la fecha, más de 2 millones de espectadores han acudido a su sala predilecta (o no) y han disfrutado de la sexta entrega protagonizada por Santiago Segura en el papel de José Luis Torrente Galván, lo que se traduce a día de hoy, 24 de marzo, en unos 16 a 17 millones de euros recaudados en taquilla.
Ante unas cifras que ya deslumbraban tras su primer fin de semana en cartelera, los usuarios de las redes sociales no dudaron en preguntar a Segura, productor, actor, director y guionista de Torrente, presidentesi esos números eran rentables o algo más, a lo que el cineasta no dudó en responder haciéndonos entender de paso un poquito mejor cómo funciona el organigrama del séptimo arte en nuestras fronteras.
Quien ve dinero de un exito en taquilla
Según explicó el propio Segura, lo primero que hay que tener en cuenta es que la recaudación en taquilla no va íntegramente a los responsables de la película. Las salas de cine. se quedan entre un 50% y un 60% de lo ingresado, una cifra que ya se reduce considerablemente el montante inicial.
un esto hay que añadir el IVAque en el caso de las entradas de cine en España es del 10%. Es decir, antes de que el dinero llegue ni siquiera a la producción, ya se ha reducido de forma significativa entre expositores e impuestos.
Pero el reparto no termina ahí. De lo que queda tras estos primeros descuentos, la distribuidora se lleva aproximadamente un 20 %ya que es la encargada de llevar la película a las salas, promocionarla y gestionar su explotación comercial.
Una vez aplicados todos estos porcentajes, el dinero restante es el que realmente llega a la producción. Y es en ese punto donde entra en juego la financiación previa del proyecto. Tal y como señala el propio Segura, muchas películas no se financian exclusivamente con la taquilla, sino que cuentan con acuerdos con televisiones, plataformas o ventas internacionales.
Y por supuesto los accionistas
Si parte del presupuesto no ha sido cubierto por estas vías, los ingresos deben destinarse a devolver la inversión a quienes han aportado capital. Es decir, inversores que asumieron el riesgo inicial con la esperanza de recuperar su dinero, y obtener beneficios, en funcion del rendimiento comercial de la película.
En este contexto, también existe. mecanismos habituales dentro de la industria española como las Agrupaciones de Interés Económico (AIE)utilizado para canalizar inversión privada y aprovechar incentivos fiscales vinculados a la producción audiovisual. Este tipo de estructuras permiten que determinados inversores recuperen parte de su aportación mediante deducciones fiscalesalgo extendido en sectores como el cine, la I+D o incluso la construcción naval.
el resultado finalcomo resume el propio Segura, es que un éxito en taquilla tiene muchos beneficiarios: desde salas y distribuidoras hasta inversores y el propio Estado. Un recordatorio de que, detrás de cada cifra millonaria, hay una compleja cadena de reparto que va mucho más allá de lo que ve el espectador.
