Una sonda de investigación científica de la NASA que ha cumplido exitosamente su misión de recopilación de datos sobre cinturones de radiación terrestre ha agotado sus combustibles y está preparado para reingresar descontroladamente a través de la atmósfera planetaria durante la jornada actual.
La Sonda Van Allen Aidentificado dentro del programa científico de investigación de radiación, efectuará su reingreso a la atmósfera aproximadamente a las 19:45 horas, zona horaria del Este estadounidense, según información proporcionada por la Fuerza Espacial norteamericana. La agencia espacial anticipa que la mayoría de los componentes de la nave se desintegrarán durante su trayectoria a través de capas atmosféricas, aunque ciertos componentes estructurales potenciales podrían sobrevivir al reingreso descontrolado.
Aunque el riesgo potencial de daño a individuos en tierra es relativamente bajo, no constituye riesgo absolutamente nulo. La sonda se lanzó durante agosto de 2012 acompañada de su gemela, Sonda Van Allen B, para estudiar los dos cinturones de radiación permanentes que rodean el planeta. Ambas naves fueron originalmente diseñadas para cumplir misiones de dos años temporales pero acumularon casi siete años recopilando información sin precedentes sobre partículas cargadas que atravesaron el campo magnético terrestre.
La NASA desactivó ambas naves espaciales durante 2019 tras agotar sus provisiones de propulsante y consecuentemente perder capacidad de orientarse hacia el Sol. En aquel momento, se predecía que la nave reingresar a la atmósfera durante 2034. Sin embargo, estas proyecciones fueron realizadas antes de que se comprendiera completamente la intensidad del ciclo solar contemporáneo, el cual ha resultado significativamente más activo que lo anticipado.
Los brotes intensos de la actividad solar aumentaron considerablemente la resistencia atmosférica que experimentaban las naves, resultando en fecha de reingreso más temprana. Contrastantemente, la Sonda Van Allen B está prevista reingresar durante 2030, sobreviviendo a su gemela por aproximadamente varios años adicionales.
La mayor parte de la nave de 1,323 libras (aproximadamente 600 kilogramos) experimentará desintegración durante el trayecto ardiente de reingreso, aunque componentes específicos probablemente perdurarán. Dado que el reingreso transcurrirá de manera descontrolada, resulta complicado predecir con precisión dónde fragmentos potenciales impactarían la superficie terrestre. Conforme a trayectoria proyectada, la NASA estima que riesgo de lesión para individuos en tierra se aproxima a 0.02 por ciento, equivalente estadísticamente a aproximadamente 1 probabilidad entre 4,200. Estas representan probabilidades extraordinariamente reducidas, con fragmentos remanentes probablemente precipitándose hacia regiones remotas deshabitadas.
Durante su extendida misión, ambas naves —formalmente denominadas Sondas de Cinturones de Radiación Tormentosos— facilitaron descubrimientos científicos relevantes respecto de cinturones Van Allen que envuelven el planeta, incluyendo identificación de transitorio cinturón radiactivo tercero que se forma durante eventos solares intensos.
