Desde que Donald Trump tomó posesión de su cargo como presidente de Estados Unidos el 20 de enero de 2025, la NASA y las misiones espaciales han ido viendo cómo se mermaba su alcance y su capacidad de actuación. La última víctima de estos recortes ha sido martedonde cerca de medio centenar de tubos esperaban a ser recogidos para que los científicos en la Tierra estudiaran el suelo marciano en busca de señales de vida. Es probable que esas muestras, sin embargo, nunca lleguen a nuestro planeta.
La cancelacion del programa Retorno de muestra de Marte (MSR) se ha convertido en el ejemplo más evidente del cambio de rumbo en la política espacial estadounidense. El Congreso —respaldado por la nueva administración— retiró a finales de 2025 el dinero necesario para llevar a cabo la misión que debía recoger las muestras reunidas por el perseverancia y traerlas a la Tierra. Con esa decisión, se desmantelaba una colaboración que la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA) llevaban años planificando.
Esta anulación no se debe solo a un cambio político, sino principalmente a una cuestión de costes. El programa MSR nació con una estimación inicial de unos 4.000 millones de dólarespero los últimos cálculos internos de la NASA situaban el presupuesto necesario por encima de los 11.000 millonescasi el triple. A pesar de esa escalada, la agencia había logrado mantener el proyecto vivo gracias a la colaboración con la ESA, que asumiría el desarrollo del orbitador de retorno, y un calendario que distribuiría el gasto durante la próxima década.
Perseverance lleva cinco años recogiendo muestras
Perseverancia ya había cumplido su parte del trato. El rover selló 43 tubos en totalde los cuales 38 contienen rocas, polvo y sedimentos marcianos y cinco hijo tubos testigospensados para detectar posibles contaminaciones. Incluso llegó a dejar un pequeño ‘almacén’ en el suelo marciano —una fila de tubos ordenados en el Cráter Jezero— para hacer más sencilla su recogida.
El plan original era ambicioso, pero técnicamente viable: una nave llamada Módulo de aterrizaje de recuperación de muestras debía aterrizar cerca de esos tubos en 2028 (o 2030 en el calendario revisado). Desde allí, un pequeño cohete enviaría las muestras a la órbita de Marte, donde un orbitador europeo las recogería y emprendería el viaje de regreso. Si todo salía bien, las rocas llegarían a la Tierra en 2033 o 2035.
Nada de eso sucederá, al menos por ahora. La ley de presupuestos para 2026 elimina cualquier esperanza, ya que ha desaparecido la financiación del MSR y solo mantiene una partida mucho más pequeña —110 millones de dólares— para un nuevo programa llamado Misiones futuras a Marte. Ese dinero servirá para seguir desarrollando tecnologías útiles para futuras misiones a Marte o la Luna, pero no incluye el retorno de las muestras.
Adiós a ser los primeros en estudiar si hubo vida en Marte
Para la comunidad científica, la cancelación es especialmente dura. Analizar esas muestras en laboratorios terrestres era la mejor oportunidad para buscar indicios de vida pasada en Martealgo que ningún instrumento embarcado en un rover puede comprobar con la misma precisión. Además, dejar que las muestras se queden en Marte indefinidamente abre la puerta a que otro país sea el primero en traer rocas marcianas a la Tierra. China ya trabaja en esa dirección con su misión Tianwen-3previsto para la próxima década.
Mientras tanto, Perseverance sigue funcionando. Puede seguir sellando tubos, pero no tiene quién los recoja. Si nada cambia, los 43 cilindros metálicos quedarán en Marte como una cápsula del tiempo científico. Un recordatorio de lo cerca que estuvo la humanidad de responder una de las preguntas más antiguas que tenemos: si alguna vez hubo vida en el planeta rojo.
