Abrir la caja de un medicamento y no esperar ver ningún efecto secundario es casi una tarea imposible. La lista de posibles efectos adversos es, a menudo, tan extensa y alarmante que muchos pacientes se plantean si el remedio no será peor que la enfermedad. Esto es especialmente crítico en el caso de las estatinas, los fármacos más recetados del mundo para controlar el colesterol y prevenir infartos.
Sin embargo, la comunidad científica acaba de dar un golpe sobre la mesa, afirmando que la inmensa mayoría de esos síntomas no están provocados por la pastilla, sino por tu cerebro.
Durante décadas, las consultas de atención primaria y cardiología se han llenado de pacientes quejándose de fatiga, dolores de cabeza o mareos tras iniciar su tratamiento con estatinas. La preocupación es tal que muchos abandonan una medicación que literalmente salva vidas. Pero ahora, con la revisión de evidencias más rigurosa hasta la fecha, presentada este mes de febrero de 2026, se confirma que las estatinas no hacen tanto daño como dicen sus perspectivas.
Según el equipo de investigadores de la Universidad de Oxford, liderado por Christine Reith, «ahora podemos confiar en que las estatinas no causan la gran mayoría de los problemas médicos listados como potenciales efectos secundarios en los folletos de información al paciente».
Sin efectos secundarios
Para llegar a esta conclusión, los investigadores han analizado 19 ensayos controlados, que involucraron a más de 120.000 participantes a los que se monitorizó durante más de cuatro años y medio. Lo que hicieron fue comparar los efectos en pacientes que tomaban las cinco estatinas más comunes frente a aquellos que tomaban un placebo, es decir, sin efecto alguno.
Y los resultados son bastante claros, ya que de los 66 efectos secundarios analizados, entre los que se incluyen clásicos como el dolor de cabeza, la pérdida de memoria, el cansancio o los mareos, la inmensa mayoría aparecían con la misma frecuencia en el grupo que tomaba la medicina real que en el grupo que tomaba azúcar.
Esto apunta directamente a un fenómeno que se conoce como el efecto nocebo. Tal y como explica Jeffrey Berger, de la NYU Langone Health, la mera expectativa de sufrir un daño lleva al paciente a experimentarlo esencialmente. Si el prospecto dice que te dolerá la cabeza y tú tienes miedo al fármaco, es muy probable que te acabe doliendo la cabeza, aunque la pastilla no te lo causa.
Consecuencias reales
Los investigadores sí encontraron que estos fármacos elevan legítimamente el riesgo de algunos efectos muy concretos, como niveles excesivos de proteínas en la orina, cierto aumento en las extremidades o cambios en la función hepática.
Sin embargo, Christine Reith subraya que estos riesgos son minúsculos en comparación con el beneficio cardiovascular. «Esto nos permite decir con confianza que los beneficios de las estatinas superan significativamente a sus riesgos», afirma. Reducir excesivamente la posibilidad de un ictus o un ataque al corazón compensa sobradamente con estos riesgos, que podríamos decir que son menores comparados con la patología inicial.
Es importante recordar que este estudio se centró en síntomas generales y no reevaluó el dolor muscular o la diabetes. De hecho, algunas agencias reguladoras, como la MHRA del Reino Unido, ya actualizan en enero de 2026 sus directrices sobre el dolores muscularesreconociendo que es mucho menos frecuente de lo que se pensaba.
¿Cambios en los prospectos?
La comunidad médica, representada por voces como la de Karol Watson, de la Universidad de California, UCLA, está pidiendo una actualización urgente de las etiquetas de los medicamentos. Estos prospectos, diseñados para informar, están asustando a los pacientes con listas de síntomas que ocurren igual tomando un placebo.
Watson sugiere que las cajas deben aclarar qué efectos son realmente causados por el fármaco y cuáles son eventos comunes que le pasan a la gente (como tener dolor de cabeza un martes cualquiera) y que no tienen relación química con la estatina.
Preguntas clave sobre el estudio de las estatinas Son unos fármacos que combaten el colesterol y el riesgo de infartos.
Que la mayoría de efectos secundarios asociados no son culpa de las pastillas, si no de un efecto nocebo.
Es un fenómeno en el que la expectativa negativa de una persona sobre un tratamiento provoca que experimente síntomas adversos reales, aunque la sustancia administrada sea inerte (como un placebo) o no sea la causa química de dichos síntomas.
¿Qué son las estatinas y para qué se utilizan?
¿Cuál es el principal hallazgo del estudio de la Universidad de Oxford?
¿Qué es el efecto nocebo?
