Volvo hizo oficial el nuevo EX60, un SUV eléctrico de tamaño medioa finales de enero para redefinir uno de los segmentos más competitivos del mercado. Este coche cuenta con más de 800 kilómetros de autonomía, tiene una capacidad para cinco ocupantes, se conecta a un cargador rápido de 400 kW, puede recuperar hasta 340 kilómetros de batería en tan solo diez minutos, se ofrece en siete ajustes distintos para adaptarse a diferentes necesidades y, como gran novedad a nivel tecnológico, integra el asistente Gemini de Google.
Esta inteligencia artificial es capaz de mantener conversaciones naturales con el conductor, de esta manera, se pueden ejecutar comandos de forma fluida y gestionar tareas complejas mediante diálogos multiturno y sin apartar la vista de la carretera. Pero más allá de la IA de Google, el Volvo EX60 eléctrico también añade un componente de seguridad que hasta ahora no incluye tecnología.
Hablamos del nuevo cinturón de seguridad que se adapta de forma personalizada a cualquier persona en cuestión de segundos, además, se adecúa al tipo de accidente que pueda producirse gracias a los datos procedentes de sensores exteriores, interiores y de choque que describen tanto el contexto de la colisión como el cuerpo que se debe proteger. Por lo tanto, en este sentido, los radares y las cámaras entran en juego para analizar toda la información, identificar la gravedad del impacto, enviar los datos recogidos al módulo del cinturón y, por último, seleccione un ajuste de retención específico.
Pero, ¿cómo es posible que el cinturón sea capaz de adaptarse en tan pocos segundos? el El sistema central HuginCore de Volvo puede procesar todos los parámetros recogidos y reaccionar a tiempo.de esta manera, el cinturón dosifica la fuerza de retención según la altura, el peso, la forma del cuerpo y la posición exacta de las personas, así como del tipo de choque.
Por otro lado, el funcionamiento del cinturón emplea datos de sensores exteriores para anticipar el tipo de impacto y sensores interiores para analizar a los ocupantes, teniendo en cuenta que la información recopilada se procesa en una centralita que también coordina airbags y pretensores con la intención de reducir accidentes o lesiones graves.
Cabe mencionar que los ingenieros de Volvo han desarrollado y validado este cinturón en el laboratorio de impactos de la marca, teniendo en cuenta que puede recibir actualizaciones de software remotas en un futuro para ajustar los algoritmos a partir de datos de tráfico real.
En declaraciones recogidas por el diario Ars TécnicaMikael Ljung Aust, jefe técnico sénior de seguridad de Volvo, afirma que trabajan en el “principio de igualdad de seguridad para todos”: “La idea es que, independientemente de quién sea en términos de tamaño, forma, peso y todas esas cosas, debe tener exactamente la misma protección”.
