En plena era de notificaciones que compiten por atención como si fueran ofertas relámpago, hay una pregunta que empieza a sonar con fuerza: ¿Y si el próximo gran dispositivo tecnológico fuera, precisamente, el que pide que se le mire menos?
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Ese es el tipo de ambición que rodea al proyecto de hardware de OpenAI: un producto que, según la propia compañía, apunta a romper el “hechizo” del smartphone tradicional con un enfoque más silencioso y natural. Y por primera vez, el calendario ya tiene un marco concreto.
Confirmación en Davos: ventana de lanzamiento para la segunda mitad de 2026
La novedad llegó desde Davos, en el marco del Foro Económico Mundial. Allí, Chris Lehane, jefe de asuntos globales de OpenAI, señaló que la empresa está “en camino” de presentar su primer dispositivo durante la segunda mitad de 2026.
Eso no significa necesariamente que vaya a estar a la venta ese mismo año, pero sí que OpenAI planea mostrarlo públicamente hacia el tramo final de 2026.
La frase importante aquí no es “ya casi”, sino “ya hay ventana”, que en un proyecto tan hermético es casi un comunicado oficial con fuegos artificiales… aunque el dispositivo pretende ser “pacífico”.
¿Qué es exactamente el “anti smartphone”? Pistas, filosofía y un diseño con pedigree
La forma del gadget sigue siendo la gran incógnita. Sam Altman ha descrito el dispositivo como algo más “pacífico” y “calmo” que el iPhone, con una experiencia que evita el bombardeo de luces y alertas.
La promesa es que, cuando la gente lo vea, reaccionará con un “¿eso era?” porque “será increíblemente simple”.
En esa filosofía encaja el socio perfecto: Jony Ive y LoveFrom, un equipo conocido por perseguir la reducción máxima de elementos y un diseño que se siente “obvio” solo después de verlo.
OpenAI, además, ha formalizado la relación con Ive y su equipo dentro de su estrategia de producto, reforzando la idea de que esto no es un experimento aislado, sino una apuesta seria.
¿Será un wearable sin pantalla? ¿Un dispositivo de bolsillo que escucha y responde? Los rumores han apuntado a múltiples formatos, pero lo único firme por ahora es la intención: menos pantalla, más interacción naturalprobablemente con voz como protagonista.
Aprender de los golpes ajenos: Humane AI Pin, Rabbit R1 y el cementerio de promesas
El anuncio llega con una advertencia flotando en el ambiente: el hardware de IA reciente ha tenido tropiezos muy visibles.
Productos como el AI Pin de Humane o el Rabbit R1 demostraron que “un asistente en una caja bonita” no basta para reemplazar el hábito más arraigado del siglo: llevar el móvil encima para todo.
OpenAI, por tanto, no solo tiene que crear un dispositivo útil; tiene que crear un nuevo comportamiento. Y eso es muchísimo más difícil que lanzar una aplicación.
¿Qué papel juega Qualcomm? Señales de colaboración… sin confirmación total
Otra pieza interesante aparece con Qualcomm. En Davos, el CEO Cristiano Amon dejó entrever que la categoría de dispositivos con IA podría dispararse, mencionando el potencial de crecimiento de mercados como el de gafas inteligentes.
Y, sin confirmar chips ni modelos, reconoció que han estado “trabajando con ellos” (OpenAI), mostrando entusiasmo por lo que viene.
En otras palabras: si este “anti smartphone” termina dependiendo de la eficiencia en el borde (edge AI), batería y conectividad, Qualcomm parece querer estar en la foto.
Lo que sí se sabe y lo que falta por saber
A día de hoy, el mapa está claro pero incompleto:
- Se sabe que OpenAI apunta a presentar el dispositivo en la segunda mitad de 2026.
- Se sabe que su narrativa se centra en simplicidad y calma frente al teléfono inteligente clásico.
- No se sabe la forma final, precio, ni si su éxito dependerá de un ecosistema propio o de integrarse con el teléfono que promete “descender”.
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De aquí a finales de 2026, OpenAI tiene el mismo reto que tuvo Apple en otros tiempos, pero con una dificultad extra: convencer al mundo de que el próximo gran dispositivo no se mira… se vive.
